WASHINGTON, D.C.- El fenómeno climático El Niño se fortaleció de manera significativa durante el último mes y podría ubicarse entre los eventos más intensos registrados en los últimos 76 años, según el más reciente informe del Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos, dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
El organismo informó que existe un 81 por ciento de probabilidad de que entre octubre y diciembre el fenómeno alcance la categoría de “muy fuerte”, colocándose entre los episodios de mayor intensidad desde que comenzaron los registros históricos en 1950.
Los especialistas explican que El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que modifica los patrones atmosféricos globales, altera los regímenes de lluvia, influye en la intensidad de sequías e inundaciones y contribuye al incremento de la temperatura promedio del planeta.

De acuerdo con los criterios científicos, un evento de El Niño es considerado muy fuerte cuando la temperatura superficial del mar supera en 2 grados Celsius o más los valores de referencia. El fenómeno actual, que se desarrolló el mes pasado, ya evolucionó de una fase débil a una intensidad moderada y, hasta el momento, no muestra señales de debilitamiento.
El informe del CPC también señala que existe un 97 por ciento de probabilidad de que El Niño permanezca activo hasta principios de la primavera de 2027, lo que podría mantener sus efectos sobre el clima durante varios meses.
La científica de la Universidad de Miami, Emily Becker, calificó la evolución del fenómeno como “bastante extrema”, al señalar que, si bien no carece de precedentes, sí representa un comportamiento poco común dentro de los registros históricos.
En el mismo sentido, el climatólogo Daniel Swain, de la Universidad de Agricultura y Recursos Naturales de California, advirtió que el episodio actual presenta características excepcionales y subrayó que “este no es un El Niño cualquiera”.
Los expertos señalan que, conforme continúe fortaleciéndose, distintos países deberán prepararse para posibles alteraciones en sus condiciones climáticas, incluyendo lluvias más intensas en algunas regiones, sequías prolongadas en otras y un incremento en la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, además de un mayor impacto sobre la agricultura, los recursos hídricos y los ecosistemas.


