Washington, D.C.- La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos enfrenta un creciente deterioro en su capacidad operativa debido al envejecimiento de su infraestructura y al rezago en las labores de mantenimiento, lo que podría limitar su respuesta ante futuras emergencias energéticas, advirtió un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO).
El documento señala que, para diciembre de 2025, el Departamento de Energía estimó que la capacidad efectiva de extracción de crudo de la reserva operaba apenas al 61 por ciento de su nivel de diseño, mientras que la capacidad de llenado se ubicaba en 56 por ciento, cifras que reflejan un importante desgaste en la infraestructura del sistema.
La Reserva Estratégica de Petróleo fue creada por el Congreso de Estados Unidos en 1975, tras el embargo petrolero árabe, con el objetivo de garantizar el suministro nacional de hidrocarburos durante crisis internacionales o interrupciones severas del mercado energético.
Desde 1985, el Departamento de Energía ha autorizado la liberación de más de 500 millones de barriles de petróleo, de los cuales más de la mitad fueron destinados a atender situaciones de emergencia derivadas de conflictos internacionales y otras contingencias que afectaron el abastecimiento energético.
El informe destaca que cerca del 70 por ciento de todas las liberaciones de crudo realizadas por la reserva ocurrieron entre 2014 y 2025, reflejando una creciente dependencia de este mecanismo para enfrentar episodios de inestabilidad en los mercados internacionales.
Uno de los momentos de mayor exigencia para la infraestructura ocurrió en 2022, cuando Estados Unidos liberó 180 millones de barriles de petróleo tras el inicio del conflicto en Ucrania. Esa operación constituyó la extracción más grande en la historia de la reserva y evidenció las limitaciones provocadas por años de mantenimiento insuficiente.
La presión sobre la SPR continuó en marzo de 2026, cuando el Departamento de Energía ordenó una nueva liberación de emergencia de 172 millones de barriles como respuesta a las repercusiones de la guerra en Irán sobre los mercados internacionales del petróleo.

De acuerdo con la Oficina de Rendición de Cuentas, las inversiones destinadas a la modernización y conservación de la reserva no han avanzado al ritmo que exige el deterioro de sus instalaciones, situación que ha incrementado el rezago en el mantenimiento y reducido la eficiencia operativa del sistema.
El propio Departamento de Energía reconoció que persisten problemas estructurales en la envejecida infraestructura de la Reserva Estratégica de Petróleo, los cuales podrían limitar cada vez más su capacidad para cumplir con las directrices de extracción o reabastecimiento en caso de una nueva emergencia.
La advertencia surge en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica y volatilidad en los mercados energéticos internacionales, donde la capacidad de respuesta de la mayor reserva estratégica de petróleo del mundo continúa siendo un elemento clave para la seguridad energética de Estados Unidos y la estabilidad del mercado global.


