CARACAS, VENEZUELA.- Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente luego de que dos poderosos terremotos consecutivos sacudieran gran parte del país la tarde del miércoles, dejando hasta el momento un saldo preliminar de 164 personas fallecidas y 971 heridas, además de miles de damnificados que hoy enfrentan la incertidumbre de haber perdido familiares, viviendas y patrimonio.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que las cifras continúan siendo preliminares, ya que aún no se han incorporado los reportes provenientes del estado La Guaira, declarado zona de desastre debido al colapso de decenas de edificios y severos daños en infraestructura pública y privada.
Los movimientos telúricos ocurrieron poco después de las 18:00 horas. El primero alcanzó una magnitud de 7.2 y tuvo su epicentro cerca de la ciudad de Montalbán, en el estado Carabobo. Menos de un minuto después, un segundo sismo de magnitud 7.5 sacudió la región con epicentro próximo a la ciudad de Yumare, en el estado Yaracuy, generando escenas de pánico y destrucción en amplias zonas del territorio venezolano.
Especialistas señalan que se trata de los terremotos más potentes registrados en Venezuela en más de un siglo. A ello se sumaron al menos 30 réplicas que mantuvieron en alerta permanente a la población durante las horas posteriores al desastre.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran edificios derrumbados, viviendas reducidas a escombros, carreteras dañadas y miles de personas congregadas en calles, plazas y espacios abiertos por temor a nuevos colapsos.
Sin embargo, más allá de las cifras, la tragedia tiene rostro humano. Familias enteras han quedado separadas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre los restos de inmuebles destruidos.
Una de las historias que refleja el drama que vive el país es la de una mujer que relató haber sido sorprendida por el terremoto cuando se dirigía a visitar a su madre enferma. Al sentir el fuerte movimiento, logró sujetarse de una estructura para evitar caer. Entre lágrimas recordó que durante esos segundos sólo podía pensar en sus seres queridos.
“Pensaba en mi mamá y en mi hija”, contó visiblemente afectada. Poco después reveló el motivo de su angustia: “Mi hija está atrapada”.
Testimonios como este se multiplican en hospitales, albergues temporales y centros de atención instalados por las autoridades, donde cientos de familias esperan noticias de sus seres queridos mientras reciben asistencia médica, alimentos y apoyo psicológico.
En La Guaira, considerada una de las zonas más afectadas, los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros. Las autoridades calificaron la situación como una “verdadera tragedia” debido a la magnitud de los daños registrados.
Mientras continúan las operaciones de rescate, el pueblo venezolano enfrenta horas de dolor, solidaridad y esperanza. Miles de ciudadanos se han sumado a labores comunitarias para apoyar a quienes lo perdieron todo, en medio de una emergencia que ha conmocionado a toda América Latina.
Con el paso de las horas, el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las evaluaciones en las regiones más afectadas, especialmente en aquellas donde las comunicaciones y el acceso permanecen limitados por los daños provocados por los terremotos.


