TEHERÁN.- Irán aseguró este lunes que transformará el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en una nueva derrota para Washington, en medio de la creciente tensión que persiste en Medio Oriente pese a los intentos diplomáticos para contener el conflicto.

La advertencia fue realizada por Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores de la República Islámica, quien acusó a Estados Unidos de violar los acuerdos alcanzados para reducir las hostilidades en la región.

“Convertiremos el bloqueo marítimo, que es un crimen de guerra y una conspiración del enemigo, en otro fracaso para ellos, a través de una planificación integral”, declaró el alto funcionario iraní, según reportó la agencia Mehr.

Ghalibaf sostuvo que las recientes tensiones se originaron por las acciones de Washington, al que acusó de incumplir compromisos internacionales relacionados con el alto el fuego en Líbano y de imponer restricciones marítimas contra su país. Según el dirigente iraní, estas medidas representan una grave escalada que amenaza la estabilidad regional.

El líder parlamentario afirmó que el objetivo de Teherán es alcanzar el fin de la guerra y garantizar una seguridad duradera en la región, aunque dejó claro que ello no implica una normalización de relaciones con Estados Unidos.

“No confiamos en Washington”, subrayó, al tiempo que insistió en que la estrategia iraní no responde a impulsos emocionales ni se limita a denunciar las acciones de sus adversarios.

“El camino es claro y el ámbito está definido: solo se requiere voluntad para moverse entre el radicalismo y la acción diplomática, sobre la base de un poder racional”, expresó.

Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión, marcado por la falta de avances significativos en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto y por los continuos intercambios de ataques registrados en las últimas semanas, a pesar de los anuncios de alto el fuego promovidos por actores internacionales.

Mientras persiste la incertidumbre diplomática, las fuerzas iraníes mantienen el control de la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Paralelamente, Estados Unidos continúa desplegando operaciones navales en el mar Arábigo, donde supervisa e intercepta embarcaciones que considera vinculadas al transporte de crudo iraní.

Analistas internacionales advierten que la disputa por el control de las rutas marítimas y energéticas se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Teherán, elevando el riesgo de nuevos incidentes que podrían impactar los mercados globales y la seguridad en Medio Oriente.

La confrontación diplomática y militar entre ambas naciones mantiene en alerta a la comunidad internacional, que sigue de cerca cualquier avance que permita evitar una escalada de mayores proporciones en una de las regiones más sensibles del mundo.

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