LA HABANA, CUBA.- El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, lanzó fuertes críticas contra el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a quien acusó de mentir de manera reiterada y de negar las afectaciones derivadas de las sanciones impuestas por Washington contra la isla.
A través de un pronunciamiento público, el canciller cubano afirmó que Rubio contradice incluso las declaraciones de la propia administración del presidente Donald Trump al rechazar la existencia de un bloqueo total sobre el suministro de combustibles hacia Cuba.
“Cuando el secretario de Estado de EE.UU. hable de incompetencia en Cuba, habría que preguntarle por qué miente de manera crónica y contradice al presidente de EE.UU. negando la existencia del bloqueo total de combustible que la Casa Blanca reconoce”, señaló Rodríguez.
El funcionario sostuvo que las medidas estadounidenses incluyen restricciones que dificultan la adquisición de piezas y tecnologías para las plantas termoeléctricas cubanas, limitaciones a empresas extranjeras para vender petróleo a la isla y sanciones contra la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET), responsable de la infraestructura y logística de combustibles en el país.

Rodríguez aseguró que la estrategia de Washington también busca afectar sectores clave de la economía cubana como el níquel, el turismo, la minería y los acuerdos de cooperación internacional en materia de salud, calificando estas acciones como un “bloqueo total” con efectos similares a los de un cerco de carácter militar.
Las declaraciones del canciller se producen después de que la administración estadounidense anunciara nuevas sanciones contra CUPET. Marco Rubio informó que la medida fue aplicada bajo una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump y aseguró que el objetivo es limitar la capacidad del Gobierno cubano, argumentando que la política estadounidense busca promover mayores libertades y oportunidades económicas y políticas para el pueblo de la isla.
El endurecimiento de las sanciones se suma a las restricciones económicas y comerciales que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace más de seis décadas, una política que ha sido objeto de constantes disputas diplomáticas entre ambos países.
Mientras el Gobierno de Estados Unidos sostiene que las sanciones están dirigidas contra las estructuras del Estado cubano, las autoridades de La Habana argumentan que estas medidas tienen un impacto directo en la población y las califican como una estrategia de asfixia económica.
La tensión entre ambos gobiernos continúa aumentando en medio de un nuevo episodio de confrontación política y diplomática, marcado por acusaciones cruzadas sobre la responsabilidad de la situación económica y social que enfrenta Cuba.


