Pereira concentra la mayor cantidad de víctimas, mientras continúan las labores de rescate entre edificios colapsados y miles de viviendas dañadas.

Bogotá, Colombia.— La tragedia provocada por el potente sismo de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el occidente de Colombia dejó un saldo de 132 personas fallecidas y 570 heridas, de acuerdo con un balance de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales correspondiente a las 17:30 horas locales.

El movimiento telúrico tuvo su epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y generó severas afectaciones en distintas zonas del occidente del país. La emergencia mantiene a varias ciudades en alerta mientras los equipos de rescate continúan trabajando para localizar a personas que podrían permanecer atrapadas entre los escombros.

Pereira concentra el mayor número de víctimas, con 60 fallecidos, seguida de Cali, con 15; Quibdó, con ocho, y Manizales, con cuatro, según el balance citado.

Las autoridades mantienen en alerta roja a Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia, debido a la magnitud de los daños y al riesgo asociado a posibles réplicas.

Miles de viviendas afectadas

La emergencia también dejó un importante impacto en la infraestructura. El reporte contabiliza 86 edificios con algún grado de colapso, además de afectaciones en siete aeropuertos, cuyas operaciones fueron suspendidas por razones de seguridad.

De acuerdo con el balance gubernamental previo, 1,575 viviendas resultaron afectadas, de las cuales 37 quedaron completamente destruidas. También se reportaron daños en 18 carreteras, 52 centros educativos, 18 centros de salud y 17 centros comunitarios.

La dimensión de los daños adquiere especial relevancia en comunidades con condiciones de vulnerabilidad social, donde la pérdida de viviendas, escuelas, centros de salud y espacios comunitarios amenaza con agravar las dificultades cotidianas de miles de familias.

En Quibdó, capital de Chocó y ubicada a poco más de 100 kilómetros del epicentro, se registraron daños en viviendas, edificios y centros educativos. La gobernadora Nubia Córdoba informó sobre personas heridas y graves afectaciones estructurales, además de expresar preocupación ante la posibilidad de nuevas réplicas.

Rescate, la prioridad

Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno colombiano declaró la situación de emergencia y concentró sus esfuerzos en las labores de búsqueda y rescate.

Los equipos de emergencia trabajan entre estructuras dañadas y edificios colapsados con la esperanza de localizar a personas con vida, mientras las autoridades realizan evaluaciones para determinar la seguridad de las construcciones y prevenir nuevas víctimas.

El fuerte movimiento fue percibido en amplias zonas de Colombia y también en países vecinos, mientras que las réplicas mantienen en alerta a la población de las regiones afectadas.

La emergencia representa uno de los mayores desafíos para las autoridades colombianas en materia de protección civil y atención humanitaria, debido al número de víctimas, la infraestructura dañada y la necesidad de brindar refugio y asistencia a las familias que perdieron sus viviendas.

Mientras continúan las labores de rescate y el levantamiento de daños, las autoridades advierten que el número de víctimas podría modificarse conforme los equipos de emergencia ingresen a las zonas más afectadas.

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