Especialistas destacan que el tratado comercial protege a la mayoría de las exportaciones mexicanas, mientras persisten retos por los gravámenes al acero, aluminio y sector automotriz.
CIUDAD DE MÉXICO.- A pesar de la política arancelaria impulsada por Estados Unidos, México continúa siendo una de las economías con mayor ventaja competitiva para acceder al mercado estadounidense gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que mantiene libres de aranceles a la mayoría de las exportaciones nacionales que cumplen con las reglas de origen del acuerdo.
De acuerdo con Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS, el T-MEC sigue siendo el principal factor que distingue a México frente al resto de los socios comerciales de Estados Unidos, ya que permite que los productos amparados por el tratado queden exentos de los aranceles de mayor alcance implementados por la administración del presidente Donald Trump.
El especialista consideró que la decisión de Washington de no extender automáticamente el acuerdo comercial por otros 16 años no representa un riesgo inmediato para la integración económica de Norteamérica, sino el inicio de un proceso de renegociación sobre las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
México conserva la mayor ventaja arancelaria
Por su parte, Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, aseguró que México mantiene la mayor ventaja arancelaria relativa frente al resto de los socios comerciales de Estados Unidos.
Explicó que, conforme Washington incrementa los aranceles a otros países mediante distintos mecanismos legales, los productos mexicanos adquieren una mayor competitividad en términos de precio, fortaleciendo la posición del país en el mercado estadounidense.
El funcionario recordó que el T-MEC debe analizarse dentro del contexto de la actual reconfiguración del comercio mundial y destacó que México continúa siendo el único socio comercial de Estados Unidos que cuenta con un tratado de libre comercio vigente con ese país.
Aranceles a 60 países fortalecen posición mexicana
El pasado 23 de julio, el gobierno estadounidense anunció un nuevo paquete de aranceles adicionales de entre 10 y 12.5 por ciento para importaciones procedentes de 60 países, argumentando que dichas economías no combaten de manera eficaz el trabajo forzoso.
Sin embargo, analistas de BBVA Research señalaron que la Casa Blanca no ha presentado investigaciones concluyentes que respalden esas acusaciones y consideraron que la medida responde principalmente a la necesidad de sustituir aranceles temporales que dejaron de tener vigencia tras un fallo judicial que limitó las facultades del Ejecutivo estadounidense para imponer gravámenes de manera unilateral.
Aunque México quedó formalmente sujeto a un arancel adicional del 10 por ciento, los especialistas coinciden en que el impacto ha sido reducido debido a que las mercancías que cumplen con las reglas de origen del T-MEC continúan exentas de ese gravamen.
Exportaciones mexicanas siguen creciendo
La fortaleza del acuerdo comercial se refleja en el desempeño del comercio exterior mexicano. De acuerdo con los datos disponibles hasta mayo, las exportaciones nacionales hacia Estados Unidos crecieron 7.7 por ciento a tasa anual.
Durante ese mismo periodo, México alcanzó una participación histórica de 17.4 por ciento en el total de las importaciones estadounidenses, consolidándose como uno de los principales proveedores del mercado más importante del mundo.
Persisten desafíos para sectores estratégicos
A pesar del entorno favorable, especialistas advierten que aún permanecen vigentes los aranceles impuestos al acero, al aluminio y a diversos productos de la industria automotriz, sectores considerados estratégicos para la economía mexicana y que serán temas prioritarios en la próxima revisión del T-MEC.
Alejo Czerwonko señaló que eliminar estos gravámenes será fundamental para mantener el dinamismo de la inversión manufacturera en México.
Añadió que, además de la política comercial, el país deberá avanzar en áreas como infraestructura, seguridad pública y fortalecimiento del Estado de derecho, factores que inversionistas nacionales y extranjeros consideran determinantes para consolidar la competitividad de la economía mexicana.


