IRÁN.- Irán ha logrado mantener la capacidad operativa de sus fuerzas de misiles y adaptar su estrategia militar tras cinco meses de ataques encabezados por Estados Unidos, de acuerdo con un análisis publicado por el Financial Times, que cita a especialistas en defensa y no proliferación.
A finales de febrero, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que uno de los principales objetivos de la ofensiva era destruir los misiles ofensivos iraníes y su capacidad de producción. Sin embargo, el informe sostiene que Teherán ha conservado una capacidad significativa para lanzar ataques en la región.
Según el reporte, las fuerzas iraníes han dirigido misiles contra instalaciones donde se encuentran tropas estadounidenses en Jordania, además de objetivos en Kuwait y Baréin, así como sitios vinculados con Estados Unidos en Arabia Saudita y Catar.
Expertos consultados por el diario atribuyen esta capacidad a una combinación de factores, entre ellos el uso de misiles más modernos, modificaciones en las tácticas de lanzamiento, el desgaste de los sistemas interceptores de Estados Unidos y sus aliados, así como la rápida reparación de bases subterráneas afectadas por los bombardeos.
Los analistas también destacan una mayor coordinación entre las Fuerzas Armadas convencionales iraníes y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), lo que habría fortalecido la respuesta militar del país.
Nicole Grajewski, especialista en el programa de misiles balísticos iraníes del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, señaló que el actual escenario de menor presión militar directa y la ausencia de Israel en los enfrentamientos recientes han generado un entorno más favorable para la operación de los equipos de lanzamiento iraníes.

Por su parte, Jeffrey Lewis, investigador del Centro James Martin para Estudios de No Proliferación, indicó que Irán parece estar recurriendo a misiles de nueva generación con mayor precisión. Otros especialistas advierten que proyectiles como el Kheibar Shekan, capaces de realizar maniobras durante su fase final de aproximación, representan un desafío adicional para los sistemas de defensa antimisiles.
El análisis concluye que Washington enfrenta un escenario complejo, ya que limitar la capacidad misilística iraní podría requerir ampliar el alcance de sus operaciones militares e incluso considerar una nueva participación de Israel, una decisión que implicaría riesgos de escalada regional y un mayor consumo de interceptores antimisiles.


