Riad.— Empresas dedicadas al transporte de mercancías entre Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita han reportado retrasos de varias horas e incluso de varios días en el cruce fronterizo de Al Batha, una situación que refleja las crecientes tensiones políticas y económicas entre las dos principales economías del golfo Pérsico.

De acuerdo con información difundida por el portal Semafor, el comercio bilateral entre ambas naciones supera los 20 mil millones de dólares anuales, aunque en los últimos años la relación se ha deteriorado conforme ambos países buscan consolidar su influencia económica y geopolítica en Oriente Medio.

Las demoras en el tránsito de mercancías se han intensificado desde el inicio del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un incremento del tráfico terrestre a través del paso fronterizo de Al Batha, generando importantes cuellos de botella en uno de los principales corredores comerciales de la región.

Fuentes consultadas señalaron que algunos camiones permanecen detenidos desde varias horas hasta varios días antes de poder ingresar a territorio saudita, una situación que se ha agravado durante el último mes.

Entre los productos afectados por las demoras se encuentran materiales para la construcción, muebles, refacciones industriales e incluso flores frescas, lo que ha obligado a diversas empresas a modificar sus cadenas de suministro y buscar rutas alternativas para abastecer el mercado saudita.

Como parte de esta estrategia, Arabia Saudita ha ampliado el uso de rutas marítimas a través del mar Rojo con el objetivo de reducir su dependencia del estrecho de Ormuz y fortalecer su proyecto para convertirse en un centro regional de comercio y logística, uno de los pilares de su programa de diversificación económica.

Analistas consideran que esta política también representa un desafío para Emiratos Árabes Unidos, particularmente para Dubái, que durante décadas ha fungido como el principal centro comercial y financiero del golfo.

A los problemas logísticos se suman reportes de empresas y particulares sobre dificultades para realizar transferencias financieras desde Arabia Saudita hacia Emiratos Árabes Unidos. Según diversas fuentes, algunas compañías han comenzado a utilizar intermediarios en terceros países para concretar pagos internacionales, mientras que particulares han optado por trasladar efectivo entre ambos países para cumplir con compromisos comerciales.

No obstante, la Autoridad General de Zakat, Impuestos y Aduanas de Arabia Saudita rechazó que exista una afectación generalizada al comercio.

En un comunicado, el organismo aseguró que el intercambio comercial “se mantiene dentro de los parámetros normales de las operaciones aduaneras” y afirmó que no ha recibido quejas ni detectado retrasos en los procedimientos que afecten el tránsito de camiones o mercancías en los puertos aduaneros.

Asimismo, indicó que se han implementado nuevas medidas para agilizar el movimiento de mercancías en los distintos puntos de ingreso al país.

Aunque no existe evidencia que vincule directamente los retrasos comerciales y financieros con el deterioro de las relaciones diplomáticas, ambos fenómenos coinciden con un periodo de creciente distanciamiento entre Abu Dabi y Riad.

Las diferencias entre ambos gobiernos se han profundizado por sus posturas divergentes respecto a los conflictos en Sudán y Yemen, las relaciones con Israel, la estrategia para el mercado petrolero y la reciente salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, decisión que representó un revés para Arabia Saudita, considerado el principal líder del bloque energético.

El panorama refleja un escenario de mayor competencia entre las dos potencias del golfo, cuyos desacuerdos políticos comienzan a tener repercusiones visibles en el comercio, la logística y las operaciones financieras de la región.

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