Tokio.- El supertifón Bavi comenzó a azotar este sábado el sur de Japón y la región de Taiwán con vientos sostenidos de 144 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 216 km/h, provocando cortes masivos de energía, evacuaciones, suspensión del transporte aéreo y marítimo, además de una amplia movilización de los servicios de emergencia en el este de Asia.

De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, el ciclón avanza hacia el noroeste y se prevé que toque tierra durante la madrugada del domingo cerca de Wenzhou, en la provincia china de Zhejiang, donde las autoridades ya activaron protocolos de emergencia mientras el país aún enfrenta las secuelas dejadas por el reciente tifón Maysak.

Okinawa resiente el impacto

En Japón, el fenómeno impactó con fuerza la prefectura de Okinawa y las islas Sakishima, donde los fuertes vientos derribaron árboles, dañaron infraestructura y dejaron sin suministro eléctrico a más de 24 mil hogares.

Las autoridades emitieron alertas por el riesgo de deslizamientos de tierra, inundaciones costeras y oleaje extremo, mientras cientos de vuelos fueron cancelados, afectando a decenas de miles de pasajeros.

En la isla de Ishigaki, habitantes reforzaron viviendas y negocios ante la llegada del núcleo más intenso del ciclón.

Miles de evacuados en Taiwán

Aunque el ojo del tifón no impactó directamente a Taiwán, su cercanía provocó lluvias torrenciales, fuertes rachas de viento y condiciones meteorológicas severas.

Las autoridades evacuaron a más de 14 mil personas, principalmente de comunidades montañosas del norte y este de la isla, donde existe alto riesgo de deslaves e inundaciones.

El balance preliminar reporta 36 personas lesionadas, más de 27 mil viviendas sin energía eléctrica y la cancelación de casi mil 200 vuelos internacionales. Además, la mayoría de las ciudades y condados suspendieron actividades laborales y escolares como medida preventiva.

China intensifica medidas preventivas

Ante la inminente llegada del supertifón, el gobierno chino evacuó de manera preventiva a más de 1.8 millones de habitantes en las provincias de Zhejiang y Fujian, donde permanecen activadas alertas meteorológicas de nivel naranja y rojo.

Las autoridades mantienen en vigilancia permanente las zonas costeras y reforzaron los protocolos de protección civil, debido a que amplias regiones del país todavía se recuperan de las inundaciones y daños ocasionados por el tifón Maysak en días recientes.

Deslaves dejan víctimas en Filipinas

Los efectos indirectos de Bavi también alcanzaron Filipinas, donde los remanentes del sistema, combinados con el monzón del suroeste, provocaron intensas lluvias y deslizamientos de tierra en la isla de Mindanao.

El Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC) informó que los deslaves dejaron al menos 17 personas fallecidas, además de afectaciones en diversas comunidades.

Un ciclón con historial destructivo

Antes de dirigirse hacia el este de Asia, Bavi ya había causado severos daños en territorios estadounidenses del Pacífico.

A principios de este mes, cuando alcanzó una intensidad equivalente a un huracán categoría 5, el tifón atravesó Guam y las Islas Marianas del Norte. El ojo del ciclón pasó directamente sobre la isla de Rota, con vientos sostenidos de 290 kilómetros por hora y ráfagas que alcanzaron los 350 km/h, provocando la caída de árboles, daños estructurales y el colapso de líneas eléctricas.

Con millones de personas bajo alerta y amplias zonas del este asiático en riesgo, las autoridades mantienen el monitoreo permanente del avance de Bavi, considerado uno de los sistemas tropicales más peligrosos de la actual temporada de ciclones en el Pacífico occidental.

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