Caracas, Venezuela. El Gobierno de la República Bolivariana informó este domingo que el saldo de víctimas por los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio se elevó a 3 mil 342 personas fallecidas, mientras continúan las labores de rescate, atención médica y apoyo humanitario en las zonas afectadas.

De acuerdo con el reporte oficial, además de las víctimas mortales, 16 mil 740 personas resultaron heridas y 6 mil 462 fueron rescatadas con vida tras el colapso de viviendas y edificios provocado por los movimientos telúricos.

Las autoridades detallaron que 86 mil 794 familias han recibido asistencia humanitaria, mientras que 17 mil 345 personas perdieron sus hogares a consecuencia del desastre.

En materia de infraestructura, el balance preliminar reporta 856 edificios con daños y 190 inmuebles colapsados, lo que ha complicado las labores de recuperación en varias regiones del país.

Como parte de la respuesta a la emergencia, el Gobierno informó que se han distribuido 9 mil 585 toneladas de alimentos, brindado atención médica a 23 mil 820 pacientes y entregado 669 mil 8 litros de agua potable a la población afectada.

En las tareas de auxilio participan 4 mil 88 rescatistas internacionales, junto con 29 mil 567 efectivos desplegados y 27 mil 482 voluntarios, quienes mantienen las operaciones de búsqueda, rescate y asistencia.

Asimismo, fueron habilitados 79 campamentos temporales para atender a las personas desplazadas, mientras que los organismos de protección civil han contabilizado 995 réplicas desde que ocurrió el doble evento sísmico.

Los terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, se registraron la tarde del 24 de junio con apenas 39 segundos de diferencia, fenómeno que especialistas identificaron como un “doblete sísmico”, un evento poco frecuente en el que dos sismos de gran intensidad ocurren de manera consecutiva en un corto intervalo de tiempo.

Las autoridades venezolanas han señalado que estos movimientos telúricos son los más intensos registrados en el país en los últimos 126 años, dejando un amplio saldo de víctimas, daños severos en viviendas, edificios e infraestructura crítica, además de una de las mayores emergencias humanitarias enfrentadas por la nación en las últimas décadas.

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