COLOMBIA.- El abogado y empresario colombiano Abelardo de la Espriella se ha consolidado como una de las figuras más polémicas y mediáticas de la política colombiana. A sus 47 años y como representante del ala más conservadora del escenario político, ha construido una imagen pública de millonario hecho a sí mismo, con una carrera que combina el ejercicio del derecho, los negocios internacionales y una marcada presencia como marca personal.

Fundador en 2002 de la firma de abogados De La Espriella Lawyers, el aspirante presidencial ha proyectado la imagen de un exitoso jurista que logró consolidar un patrimonio entre Colombia, Estados Unidos e Italia. Diversas estimaciones difundidas por medios colombianos calculan que su fortuna podría rondar los 10 millones de dólares.

No obstante, su trayectoria profesional también ha estado acompañada de fuertes cuestionamientos debido a la representación legal de personajes vinculados con casos de corrupción, narcotráfico y paramilitarismo. Entre sus clientes estuvieron David Murcia Guzmán, implicado en el escándalo de la pirámide DMG; los empresarios Manuel Nule, Miguel Nule y Guido Nule, involucrados en irregularidades en contratos públicos en Bogotá.

Asimismo, De la Espriella mantuvo una cercana relación política con el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y también ejerció la defensa del exsenador Jorge Visbal Martelo, condenado por sus relaciones con las estructuras paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Durante su paso por la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), el abogado también estuvo vinculado a la defensa de Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido como “Don Berna”, quien fue líder de las AUC y de la denominada Oficina de Envigado.

Un empresario de lujo y estilo de vida italiano

Además del mundo jurídico, De la Espriella ha desarrollado una amplia red empresarial. Investigaciones periodísticas han señalado que mantiene relaciones con decenas de compañías en Colombia, Panamá y Estados Unidos, relacionadas con sectores como la ganadería, los bienes raíces, actividades inmobiliarias y la comercialización de productos de lujo.

El político ha construido una imagen pública asociada al estilo de vida italiano y la exclusividad. A través de su plataforma De la Espriella Style, comercializa productos como vinos, ron añejo, ropa, café, libros y producciones musicales donde interpreta canciones tradicionales italianas como O sole mio y Volare.

Su faceta empresarial se extiende también a propiedades inmobiliarias en Colombia y Estados Unidos, especialmente en el estado de Florida, donde ha registrado diversas compañías, algunas actualmente inactivas.

De esta manera, la figura de Abelardo de la Espriella se mueve entre dos narrativas contrapuestas: la del empresario que logró construir una fortuna propia y la del abogado cuya carrera estuvo marcada por la defensa de algunos de los personajes más controvertidos de la historia reciente de Colombia, un contraste que hoy acompaña su camino hacia la presidencia del país sudamericano.

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