Moscú, Rusia.- El Gobierno de Rusia expresó este jueves su preocupación por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, al advertir que una mayor escalada del conflicto podría generar consecuencias negativas para la estabilidad regional y la economía mundial.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hizo un llamado a todas las partes involucradas para actuar con prudencia y evitar acciones que profundicen la crisis.
“Nos preocupa esta situación. Hacemos un llamamiento a todas las partes en este conflicto para que actúen con moderación”, declaró el vocero presidencial ruso durante una conferencia de prensa.
Peskov señaló que Moscú respalda el retorno a la vía diplomática como mecanismo para resolver las diferencias entre Washington y Teherán, al considerar que el deterioro de las relaciones podría tener un impacto significativo más allá de Medio Oriente.
“El deterioro de la situación conllevaría graves consecuencias negativas para la situación en la región y la economía internacional”, subrayó el funcionario ruso.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó los recientes ataques realizados por Estados Unidos contra territorio iraní, calificándolos como una violación al derecho internacional y a la soberanía nacional.

A través de un comunicado oficial, la cancillería iraní sostuvo que las acciones militares estadounidenses representan una transgresión a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios fundamentales que regulan las relaciones entre los Estados.
“Los ataques ilegales y criminales de EE.UU. en las últimas horas no solo constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y de las normas fundamentales del derecho internacional con respeto a la soberanía nacional e integridad territorial de los Estados, sino también han hecho que el alto el fuego pierda prácticamente todo su sentido”, señaló el documento.
Las declaraciones de ambas naciones se producen en medio de una nueva escalada de tensiones que mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante el riesgo de que el conflicto se amplíe y afecte la seguridad y la estabilidad económica global.


