El presidente estadounidense aseguró que analizará cualquier oportunidad para actuar en territorio iraní y sostuvo que Washington no tiene planes inmediatos de nuevos ataques. Teherán advirtió que responderá sin limitaciones geográficas ante cualquier amenaza, mientras el conflicto mantiene en tensión el estrecho de Ormuz y el equilibrio del poder mundial.

EU.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó abierta la posibilidad de emprender nuevas acciones militares contra Irán, al señalar que su Gobierno evaluará las circunstancias y tomará las decisiones que considere más convenientes para los intereses estadounidenses.

En declaraciones a la prensa, en medio de las elecciones de mitad de mandato celebradas en Estados Unidos, la periodista Dasha Burns, de Politico, cuestionó al mandatario sobre una posible escalada del conflicto con la nación persa.

“¿Va a escalar la situación en Irán ahora?”, preguntó la comunicadora.

“Vamos a analizar la situación y, si vemos alguna oportunidad de hacer una cosa u otra, haremos lo que sea mejor para este país”, respondió Trump, sin descartar nuevas acciones contra Teherán.

Un día antes, el 3 de noviembre, el mandatario estadounidense declaró en una entrevista telefónica con el periódico Financial Times que Washington no tenía un plan inmediato para atacar Irán, al considerar que su administración estaba consiguiendo los objetivos planteados.

“Parece que estamos obteniendo todo lo que queremos”, afirmó, aunque también dejó claro que Estados Unidos está preparado para continuar la confrontación militar si las circunstancias lo requieren.

En respuesta a las advertencias de Washington, el general Ali Abdollahi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, aseguró que su país responderá de manera inmediata y efectiva ante cualquier amenaza, independientemente de su naturaleza o alcance.

El alto mando militar sostuvo que la respuesta iraní no estará sujeta a limitaciones geográficas y consideró que el enfrentamiento entre ambos países trasciende el ámbito militar, al estar modificando el equilibrio del poder internacional.

Abdollahi afirmó que Irán se ha consolidado como un cuarto polo de poder mundial, particularmente por su influencia estratégica sobre el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte de petróleo y otros energéticos.

En este contexto, Teherán mantiene su rechazo a las que considera exigencias excesivas de Estados Unidos y sostiene que cualquier acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz deberá contemplar primero sus condiciones, antes de avanzar hacia negociaciones relacionadas con su programa nuclear.

Por otra parte, el escenario político estadounidense también enfrenta movimientos derivados de las elecciones de mitad de mandato. De acuerdo con las proyecciones difundidas por medios de comunicación, el Partido Demócrata obtuvo avances importantes tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.

Ante este panorama, Trump manifestó que aceptará los resultados electorales y expresó su disposición a trabajar con los demócratas.

La situación mantiene abiertos dos frentes de presión para la Casa Blanca: las repercusiones políticas internas y la confrontación con Irán, cuyo desenlace podría tener consecuencias en la seguridad internacional y los mercados energéticos.

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