Integrantes de la Comunidad de Aprendizaje Campesino “Oro Verde”, impulsada por Sembrando Vida Tabasco, recuperan la producción de melón, limón, maíz y macal; buscan preservar semillas ancestrales y fortalecer la autosuficiencia alimentaria.
MACUSPANA, TAB.- A unos 11 kilómetros de la cabecera municipal de Macuspana, en la ranchería Cacahuatalillo, una veintena de hombres, mujeres y jóvenes trabaja para recuperar cultivos tradicionales que durante generaciones formaron parte de la alimentación de las familias tabasqueñas, pero que fueron desplazados por productos provenientes de otras regiones y países.
Se trata de la producción de melón, limón y maíz criollos, además del macal, cultivos que actualmente vuelven a florecer en la Comunidad de Aprendizaje Campesino (CAC) “Oro Verde”, con el respaldo del programa Sembrando Vida Tabasco.

Entre los participantes se encuentra Luis Jesús, de 21 años, quien heredó de sus abuelos el gusto por las actividades del campo y encontró en este programa una oportunidad para continuar con la tradición familiar.
El joven destacó que el apoyo económico representa un incentivo importante para quienes trabajan la tierra, particularmente para las nuevas generaciones. Además, resaltó la recuperación de especies que estaban en riesgo de desaparecer, como el macal.
“En la CAC tenemos de todo. Yo he sembrado macal, que ya casi se perdía. Se están recuperando los cultivos criollos; los injertos son buenos y pueden dar mayor producción, pero el criollo es lo de la zona. Entonces da gusto que se estén recuperando”, expresó.

RECUPERAN SABORES DE ANTAÑO
Parte de la producción de esta comunidad fue exhibida y comercializada durante la Jornada de Atención al Pueblo realizada el viernes 23 de octubre en el poblado Vernet, tercera sección, donde los productores ofrecieron cosechas que llamaron la atención por su tamaño y características.
Uno de los primeros productos vendidos fue un macal de dimensiones extraordinarias, cosechado por Luis Jesús. Posteriormente, se comercializó un melón criollo de gran tamaño, cultivado por doña Juanita Arias, cuya apariencia podía confundirse con una calabaza.
La productora explicó que esta variedad forma parte de los cultivos que sus antepasados sembraban y defendió sus cualidades frente a las variedades comerciales que actualmente predominan en los mercados.
“Es el melón que mis antepasados cosechaban, no conocíamos el otro; cuando vi el melón chino, no sé si servía para nosotros, pero ¿cómo lo vas a traer de otro país, teniéndolo aquí? Además, está mejor el criollo porque tiene más sabor”, comentó.
También destacó la recuperación del limón criollo, al considerar que, aunque es de menor tamaño que otras variedades, tiene un sabor más concentrado.
Por su parte, don Josías Muñoz mostró con orgullo un racimo de plátano criollo de dimensiones poco comunes y recordó que también han logrado recuperar la producción de frijol pelón, una variedad que se caracteriza por su sabor y adaptación a la región.
Señaló que anteriormente los campesinos no contaban con apoyos suficientes para desarrollar sus actividades, por lo que reconoció el respaldo que actualmente reciben mediante el programa estatal.

MAÍZ CRIOLLO, CUARTA COSECHA
Otra de las experiencias destacadas es la de don Pepe, quien transporta en lancha los almácigos desde el vivero de la CAC hasta su parcela en el ejido Nabor Cornelio, en un recorrido de aproximadamente 40 minutos.
En ese terreno cultiva una variedad de maíz del sureste que alcanza hasta dos metros con 30 centímetros de altura y que ya le ha permitido obtener cuatro cosechas.
El productor aseguró que no ha tenido necesidad de comprar maíz para su consumo, pues aprovecha la producción para elaborar tortillas y totoposte, además de alimentar a los animales de su traspatio.
Recordó que sus compañeros de la Comunidad de Aprendizaje Campesino se muestran satisfechos al observar los resultados de su trabajo y el esfuerzo por conservar esta variedad tradicional.
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que Tabasco recupere la suficiencia alimentaria, como plantea el Gobierno estatal, respondió con seguridad: “Ya lo estoy viviendo yo”.
Así, desde las parcelas de Macuspana, los integrantes de la CAC “Oro Verde” contribuyen a preservar semillas, recuperar sabores tradicionales y fortalecer la producción local, en una apuesta por mantener vivos los conocimientos heredados de sus antepasados y avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria.


