Sobrevivientes del ataque iraní contra el puerto de Shuaiba, que dejó seis militares estadounidenses muertos y decenas de heridos, aseguran que sus comandantes conocían las deficiencias de seguridad del lugar antes del ataque.
KUWAIT.— Soldados estadounidenses desplegados en el puerto de Shuaiba, Kuwait, incluidos sobrevivientes del ataque iraní del pasado 1 de marzo, denunciaron que sus superiores conocían la vulnerabilidad de las instalaciones frente a drones, pero aun así ordenaron el traslado de tropas al lugar antes de que ocurriera el ataque.
De acuerdo con testimonios recogidos por Associated Press (AP), la instalación militar atacada era un edificio rectangular con paredes de madera y un techo de lámina, ubicado en una zona portuaria al sur de la ciudad de Kuwait.
Los militares señalaron que habían advertido a sus mandos que el sitio carecía de defensas efectivas contra ataques con drones y que representaba un riesgo particularmente elevado. Sin embargo, según los testimonios, las advertencias no fueron atendidas.
Ataque dejó seis militares muertos
El ataque ocurrió durante la mañana del 1 de marzo, un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el inicio de operaciones militares contra Irán.
Uno de los drones logró atravesar el techo de la instalación militar y posteriormente explotó en el interior. El ataque provocó la muerte de seis soldados estadounidenses, mientras que decenas más resultaron heridas.

Uno de los sobrevivientes describió la destrucción provocada por la explosión y comparó el estado en que quedó el techo de la instalación con una lata de sardinas recién abierta.
Según los testimonios citados por AP, algunos oficiales de alto rango habrían presionado para considerar despejada la zona y permitir que los militares abandonaran posiciones más protegidas, como los búnkeres, para ocupar las instalaciones que posteriormente fueron atacadas.
Los señalamientos han generado cuestionamientos sobre las decisiones adoptadas por los mandos militares antes del ataque y sobre si las medidas de protección disponibles eran suficientes frente a la amenaza de drones.
Familias exigen conocer las conclusiones
Entre los fallecidos se encontraba el suboficial jefe Robert Marzan. Su viuda, Tina Marzan, reclamó conocer las circunstancias que llevaron a la muerte de su esposo y pidió que se establezcan responsabilidades si la investigación determina que hubo errores.
“Tenemos derecho a saber qué pasó realmente”, expresó la mujer, de acuerdo con AP, al cuestionar las decisiones tomadas antes del ataque.
El Ejército estadounidense concluyó su investigación en junio, pero hasta ahora el informe no ha sido difundido públicamente.
Un funcionario familiarizado con las indagatorias explicó que el documento todavía debe ser revisado para retirar información considerada sensible antes de su eventual publicación.
Por su parte, el Pentágono declinó realizar comentarios sobre los resultados de la investigación y señaló que primero deberá informar a las familias de los militares fallecidos sobre las conclusiones oficiales.
La ausencia de un informe público mantiene abiertas las interrogantes sobre las condiciones de seguridad de la instalación y sobre las decisiones de los mandos que ordenaron el despliegue de tropas en Shuaiba antes del ataque.


