Miles de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios exigieron frente al Congreso argentino que el Gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. La movilización terminó con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes; se reportaron más de 30 detenidos, policías heridos y agresiones contra trabajadores de prensa.

Buenos Aires, Argentina.— La quinta Marcha Federal Universitaria, realizada este jueves 15 de octubre frente al Congreso de la Nación Argentina, terminó en una jornada de tensión y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, luego de que miles de estudiantes, docentes, trabajadores universitarios y organizaciones sociales salieran a las calles para exigir al Gobierno del presidente Javier Milei la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

Bajo la consigna “Por la educación, la soberanía y la democracia”, los participantes reclamaron mayores recursos para las universidades públicas, una recomposición salarial para el personal académico y administrativo, así como el cumplimiento de una norma aprobada por el Congreso y ratificada posteriormente por el Parlamento, pero que continúa sin aplicarse plenamente.

La concentración comenzó durante las primeras horas de la tarde en la Plaza de los Dos Congresos, en Buenos Aires, bajo un amplio operativo de seguridad que incluyó vallados, calles cerradas y el despliegue de numerosos efectivos alrededor del Palacio Legislativo.

La situación se agravó minutos antes del acto central, cuando un grupo de personas encapuchadas comenzó a destruir mobiliario urbano y a arrojar piedras y otros objetos contra las barreras de protección del Congreso. De acuerdo con imágenes difundidas por medios argentinos, algunos manifestantes rompieron bancos y partes de las veredas para obtener proyectiles.

Ante estos hechos, las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de agua a presión. Sin embargo, el operativo también alcanzó a numerosos participantes que, según testimonios recogidos durante la cobertura periodística, se encontraban manifestándose pacíficamente, entre ellos estudiantes, docentes y familias.

De acuerdo con reportes de medios locales, los enfrentamientos dejaron al menos ocho policías heridos y más de 30 personas detenidas, incluidos dos menores de edad.

La intervención policial también afectó a periodistas, fotógrafos y camarógrafos que cubrían la movilización. El corresponsal de RT en Argentina, Ricardo Romero, fue alcanzado por gases lacrimógenos mientras transmitía en vivo desde el centro de Buenos Aires y denunció las dificultades para continuar informando sobre lo ocurrido.

Uno de los episodios más graves se registró cuando una granada de gas lanzada por las fuerzas de seguridad impactó en la cabeza de una mujer que participaba en la protesta. Por otra parte, un camarógrafo del canal C5N fue golpeado en el rostro por un individuo encapuchado mientras intentaba grabar los acontecimientos.

El jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados, Germán Martínez, cuestionó el despliegue policial y sostuvo que la movilización transcurría con normalidad antes de los incidentes. También denunció que legisladores resultaron afectados por los gases utilizados durante el operativo.

Disputa por el financiamiento universitario

El conflicto se enmarca en la disputa entre el Gobierno de Milei y las instituciones de educación superior por los recursos destinados al funcionamiento de las universidades públicas.

La Ley de Financiamiento Universitario fue aprobada por el Congreso, vetada posteriormente por el presidente y ratificada por el Parlamento. La comunidad universitaria sostiene que la falta de aplicación de la norma profundiza las dificultades presupuestarias y salariales de las instituciones.

Los manifestantes advirtieron que el ajuste afecta no solamente los ingresos de docentes y trabajadores no docentes, sino también el desarrollo de las actividades académicas, el mantenimiento de las instalaciones y la continuidad de proyectos de investigación científica.

Asimismo, representantes del sector universitario han recurrido a instancias judiciales para reclamar el cumplimiento de las obligaciones presupuestarias. En este escenario, la movilización buscó presionar al Ejecutivo para que garantice los recursos necesarios para sostener la educación pública.

Crecen las críticas al Gobierno de Milei

La jornada también reavivó las críticas de sectores políticos y sociales contra las políticas económicas e institucionales del Gobierno argentino. Entre los cuestionamientos se encuentran el uso de decretos presidenciales, las decisiones presupuestarias y los acuerdos en materia de seguridad y defensa.

En particular, el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 ha sido objeto de controversia jurídica por sus alcances y por el debate sobre los límites constitucionales de las facultades del Poder Ejecutivo.

Las críticas también apuntan a la distribución de recursos entre el Gobierno nacional y las provincias, en medio de diferencias políticas con gobernadores opositores, entre ellos Axel Kicillof, de Buenos Aires, y Ricardo Quintela, de La Rioja.

La quinta Marcha Federal Universitaria dejó así un nuevo episodio de confrontación entre el Gobierno nacional y la comunidad educativa, con la exigencia de garantizar el financiamiento de las universidades públicas como eje central y con cuestionamientos al uso de la fuerza contra quienes participaron en la protesta.

Inaudita represión contra manifestación pacífica

La imagen dantesca de la inaudita represión, se contraponía con el accionar pacífico de las columnas de manifestantes que empapados de agua y semi asfixiados por los gases, se reagrupaban y regresaban. El periodismo denunció la presencia de un grupo de unos 15 infiltrados con las caras cubiertas, lejos de los manifestantes lanzaron piedras y objetos a policías que estaban detrás de las vallas, dando pie para comenzar el ataque cuando comenzaban su discurso los rectores de la universidades.

También las motos de la infantería al anochecer se lanzaron en una cacería y al cierre de esta edición no se sabía la cantidad de detenidos. La nueva táctica fue formar nubes de gases, afectando a todos los vecinos de los edificios cercanos al Congreso que desde temprano fue rodeado de vallas , que se extendieron a todas las calles que llegaban hasta el lugar, como un escenario de guerra tomado por uniformados.

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