Science Corporation inició en Australia un ensayo clínico con su dispositivo PRIMA, colocado debajo de la retina de un paciente con esta enfermedad hereditaria e incurable. Durante las primeras sesiones de rehabilitación, el participante logró distinguir una letra y posteriormente leer una palabra.

Sídney, Australia.— La empresa estadounidense Science Corporation implantó por primera vez su chip de restauración visual PRIMA en un paciente con enfermedad de Stargardt, una patología ocular hereditaria que provoca la pérdida progresiva de la visión central y que actualmente no tiene cura.

El anuncio fue realizado este martes por Max Hodak, director ejecutivo de la compañía, durante el evento tecnológico TechCrunch Disrupt. La intervención forma parte de un ensayo clínico que se desarrolla en el Hospital Oftalmológico de Sídney, Australia, con el objetivo de evaluar la tecnología en personas afectadas por esta enfermedad.

De acuerdo con información de la empresa, el implante fue colocado en mayo y los primeros resultados de la rehabilitación visual mostraron avances iniciales: durante la primera sesión, el paciente logró distinguir una letra, mientras que en la segunda consiguió leer una palabra.

Aunque estos resultados representan un avance en la evaluación del dispositivo, la tecnología continúa en fase de investigación para determinar su eficacia, seguridad y capacidad de mejorar la visión de las personas afectadas.

¿Cómo funciona el chip PRIMA?

El sistema combina un pequeño implante electrónico colocado debajo de la retina con unas gafas especiales que proyectan luz infrarroja sobre el dispositivo.

El chip transforma esa luz en señales eléctricas que estimulan las células retinianas que todavía funcionan, permitiendo transmitir información visual al cerebro.

Según Hodak, el sistema ofrece actualmente una visión en blanco y negro, de alto contraste y limitada a una pequeña zona del campo visual. Sin embargo, su resolución permite distinguir varias letras simultáneamente, una capacidad que podría facilitar tareas cotidianas de lectura y reconocimiento de objetos.

El siguiente objetivo de los investigadores es ampliar el área visual disponible y mejorar la resolución de las imágenes hasta aproximarse a niveles más cercanos a la visión natural.

El directivo señaló que existe una ruta de desarrollo para perfeccionar el dispositivo y adelantó que una nueva generación del implante podría comenzar a probarse en seres humanos durante 2027. La compañía estima que podría acercarse a una agudeza visual similar a la natural en aproximadamente cinco años, aunque esta previsión dependerá de los resultados de las investigaciones.

Una alternativa para enfermedades degenerativas de la retina

La enfermedad de Stargardt es un trastorno genético que afecta la mácula, la región central de la retina responsable de la visión detallada. Su deterioro puede dificultar actividades como leer, reconocer rostros y distinguir detalles, especialmente en personas jóvenes.

La enfermedad afecta aproximadamente a 150 mil personas en todo el mundo y, hasta ahora, no cuenta con una cura definitiva.

Science Corporation ya comercializa el sistema PRIMA en Europa para otra forma de degeneración macular, según la información proporcionada por la compañía. Su aplicación en pacientes con Stargardt representa una nueva etapa en la evaluación de esta tecnología para diferentes enfermedades que dañan la retina.

Los resultados iniciales ofrecen una señal alentadora sobre la posibilidad de recuperar parcialmente ciertas capacidades visuales, pero todavía será necesario contar con más datos clínicos para establecer el alcance real de sus beneficios y las limitaciones del implante.

La investigación abre una nueva línea de desarrollo en el campo de las prótesis visuales electrónicas, con el propósito de ofrecer alternativas a personas cuya pérdida de visión se origina en daños de la retina que actualmente no pueden revertirse mediante tratamientos convencionales.

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