El programa Embarcaciones Menores contempla la entrega gratuita de 280 cayucos durante 2026, que se suman a los apoyos otorgados en 2025. Habitantes de Centla y Macuspana destacan la importancia de estas embarcaciones para la pesca de autoconsumo, el traslado de sus hijos a la escuela y la movilidad durante las crecientes.

Centla, Tabasco.— Para María Lorena García, habitante de la ranchería Ribera Alta primera sección, en el municipio de Centla, remar en cayuco forma parte de su historia y de la tradición pesquera que aprendió de sus padres desde los ocho años. Hoy, contar con una embarcación propia representa la posibilidad de recuperar una actividad fundamental para su familia, sin depender de sus vecinos para trasladarse por los ríos y humedales de la región.

La mujer aprendió desde niña a remar y lanzar las redes para capturar mojarra criolla y pejelagarto. Sin embargo, cuando el cayuco de su padre quedó en manos de sus hermanos, tuvo que recurrir al préstamo de embarcaciones para continuar con sus actividades cotidianas y pesqueras.

Su situación cambió con el programa Embarcaciones Menores, impulsado por el Gobierno de Tabasco, mediante el cual recibió un cayuco que le permitirá desplazarse por los cuerpos de agua y continuar con la pesca para el sustento familiar.

“Esta es nuestra cultura de la zona ríos: la pesca. Hasta ahorita me subo al cayuco y remo. Es un medio de transporte, sí, pero a través de él nosotros buscamos la comida. Ya no vamos a prestar al vecino el cayuco. Ahora, a la hora que yo quiera, lo voy a agarrar”, expresó.

María Lorena explicó que también prevé utilizar la embarcación para colocar el palangre cuando comience a salir la topota, que emplea como carnada para pescar bobo liso.

El programa cuenta con dos modalidades: una en la que los beneficiarios cubren únicamente el costo de producción y otra de entrega gratuita. En los últimos dos años se otorgaron 260 cayucos bajo la primera modalidad, mientras que en 2025 se entregaron 113 embarcaciones sin costo y para 2026 se contempla distribuir otras 280 a familias ribereñas.

MOVILIDAD Y EDUCACIÓN EN ZONAS INUNDABLES

En Centla, Eleazar Pérez Aguirre también resultó beneficiado con una embarcación, luego de enfrentar dificultades para trasladar a sus hijos a la escuela durante las temporadas de creciente.

El habitante de la planicie tabasqueña explicó que, cuando aumenta el nivel de los ríos, las comunidades donde reside su familia quedan rodeadas de agua, por lo que el cayuco se convierte en un medio indispensable para la movilidad.

“Hay que llevar los niños a la escuela en cayuco y a veces no van porque no tenemos cómo moverlos. Al remo, desde donde yo vivo a la escuela, son veinte minutos. Hay que andar alquilando. Diario cobran 20 pesos, pero ¿te imaginas al mes cuánto pagaría?”, relató.

Para el joven padre, disponer de una embarcación propia significa reducir los gastos de traslado y contar con una alternativa para que sus hijos puedan acudir a clases, incluso cuando las condiciones de inundación dificultan el acceso a las comunidades.

UN CAYUCO PARA ENFRENTAR LAS CRECIENTES

En la ranchería Bajo Tulijá, municipio de Macuspana, doña Eulalia Arcos Láinez, de 71 años, también recibió un cayuco de 10.5 metros de longitud, que utilizará para desplazarse durante las crecientes del río que atraviesa la zona donde vive.

Con cinco décadas de experiencia en el remo y la pesca, recordó que anteriormente contaba con una embarcación de madera, pero esta se deterioró con el paso del tiempo y su familia se quedó sin ese medio de transporte.

Al enterarse del programa, decidió presentar su solicitud y posteriormente recibió el cayuco, con el que espera continuar pescando mojarra, tenguayaca y guabina, además de movilizarse cuando el agua cubra los caminos.

“Lo voy a usar para defendernos de la creciente. Aprendí a remar para ir a pescar mojarra, tenguayaca, guabinas”, comentó.

La beneficiaria también agradeció el apoyo recibido y destacó la importancia de contar con una embarcación en una comunidad donde las condiciones del entorno hacen indispensable el transporte acuático.

Con la entrega de cayucos, el programa Embarcaciones Menores busca contribuir a las actividades productivas de las familias ribereñas, facilitar sus traslados cotidianos y mantener viva la tradición de construir y utilizar estas embarcaciones características de Tabasco.

Para habitantes de comunidades como Ribera Alta primera sección y Bajo Tulijá, el cayuco no solo representa una herramienta para la pesca, sino también un recurso esencial para enfrentar las crecientes y mantener la comunicación con otras localidades.

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