Documentos desclasificados revelan que la agencia estadounidense apoyó al MURO y otras organizaciones desde la década de 1950, mientras que investigadores del National Security Archive exigen la publicación de archivos que aún permanecen bajo reserva sobre su posible participación en la violencia estudiantil de 1968.
CIUDAD DE MÉXICO.- La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos financió y respaldó a organizaciones estudiantiles de derecha en México durante los años previos a la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, de acuerdo con documentos oficiales desclasificados analizados por el National Security Archive, que denunció que aún se mantienen ocultos archivos clave sobre las operaciones de la agencia en el país.
Una investigación de los especialistas Claire Dorfman y Arturo Jiménez-Bacardí, del centro independiente de investigación con sede en Washington, reveló que la CIA desarrolló al menos cinco proyectos durante dos décadas para influir en el liderazgo estudiantil de universidades mexicanas, así como en organizaciones vinculadas al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET).
En su análisis, los investigadores señalaron que la intervención de la agencia estadounidense pudo contribuir a la polarización política de los movimientos estudiantiles y advirtieron que, debido a sus estrechos vínculos con funcionarios de seguridad mexicanos, no se descarta una participación más directa en los acontecimientos que derivaron en la represión de 1968.

La información se desprende de una historia oficial de tres volúmenes, con 539 páginas, sobre las operaciones de la CIA en México, parcialmente desclasificada por el Gobierno estadounidense. Los documentos revelan que el respaldo a organizaciones estudiantiles de derecha comenzó desde la década de 1950 y se extendió durante los años posteriores.
Entre los antecedentes figura la presunta intervención de la agencia en la destitución del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Garrido Díaz, en 1952. Posteriormente, durante la década de 1960, la CIA habría canalizado recursos al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE), utilizado como organización de fachada para financiar publicaciones anticomunistas e influir en el PRI y en el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO).
De acuerdo con los documentos, el IISE también proporcionó a la agencia información sobre presuntos militantes comunistas en México, incluidos los nombres de alrededor de tres mil personas.
El MURO, por su parte, fue identificado en los informes de inteligencia como una organización que realizaba acciones de hostigamiento contra grupos estudiantiles de izquierda y simpatizantes de la Revolución cubana. En sus evaluaciones, la CIA reconoció que el movimiento contaba con aproximadamente 200 integrantes dedicados a operaciones de choque en universidades como la UNAM y las instituciones de Puebla y Guadalajara.
Los informes también atribuyeron al MURO un papel relevante en la destitución de rectores de universidades de Monterrey, Puebla, Guadalajara y Morelia, a quienes la organización señalaba como comunistas.

Sin embargo, el respaldo estadounidense a esta agrupación también generó cuestionamientos dentro de la propia CIA. En 1967, el embajador de Estados Unidos en México y especialistas de evaluación de la agencia expresaron dudas sobre la conveniencia de continuar financiando al MURO, debido a sus métodos violentos y al impacto que tenían en la polarización de los movimientos universitarios.
El evaluador de la CIA Kenneth Millan recomendó suspender el apoyo económico al grupo, al advertir sobre los riesgos de fortalecer a organizaciones que recurrían a la violencia. Pese a estas objeciones, el financiamiento y la colaboración continuaron durante los años siguientes.
Los documentos también revelan que, en 1969, la CIA, en coordinación con el Gobierno mexicano y mediante los entonces titulares de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, movilizó a estudiantes para participar en una manifestación del MURO frente a la embajada soviética en la Ciudad de México.
Otro de los aspectos documentados es el respaldo que recibió Nazar Haro, quien fue reclutado como colaborador de la CIA por intermediación de Gutiérrez Barrios. En 1965, la agencia financió su capacitación en la Academia Internacional de Policía de Estados Unidos.
Posteriormente, Nazar Haro encabezó un grupo de aproximadamente 20 agentes de la DFS dedicados a recopilar información sobre el Partido Comunista, exiliados cubanos, trotskistas y organizaciones culturales vinculadas al bloque soviético.
No obstante, los detalles sobre su posible participación en operaciones clandestinas contra los movimientos estudiantiles mexicanos previas a la matanza de Tlatelolco permanecen censurados en la documentación desclasificada.
Nazar Haro llegó a dirigir la DFS en 1978 y fue señalado por presuntas prácticas de tortura y por la corrupción dentro de esa corporación. También enfrentó acusaciones en Estados Unidos por su presunta participación en una red de robo de automóviles y posteriormente fue detenido en México por su relación con la desaparición forzada del estudiante Jesús Piedra Ibarra, ocurrida en 1975. No obstante, no fue condenado por este último caso.
A 58 años de la matanza de Tlatelolco, el National Security Archive reiteró su exigencia a la CIA para que publique una versión íntegra y sin censura de su historia oficial sobre las operaciones realizadas en México.
La organización considera que la documentación pendiente es fundamental para esclarecer el alcance de la intervención estadounidense en la política universitaria mexicana y determinar qué papel desempeñaron sus agentes y colaboradores en el contexto de la represión estudiantil de 1968.
Para leer los documentos y el informe: https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/intelligence-mexico/2026-10-01/cia-station-mexico-last-jfk-…


