Mujeres de Centro y Huimanguillo dejaron atrás casas de lámina, madera, cartón y pisos de tierra para estrenar viviendas rurales construidas mediante el programa Construyendo Esperanza.
Centro, Tab.— Para Marisol Pérez Villegas, tener una vivienda digna dejó de ser un sueño y se convirtió en una realidad. La mujer, habitante de la ranchería Río Viejo primera sección, en el municipio de Centro, fue una de las 58 beneficiarias que la semana pasada recibieron las llaves de su nueva casa mediante el programa Vivienda del Bienestar Construyendo Esperanza.
Hasta hace poco, Marisol vivía en una pequeña construcción de lámina que, durante la temporada de lluvias, se convertía en una fuente constante de preocupación, pues el agua ingresaba al inmueble y la obligaba a retirar ropa y muebles para evitar que se dañaran.
“No podíamos levantar una casita digna porque si había para una parte, no alcanzaba para la otra, eso sin contar la mano de obra”, relató.

Ahora, la nueva vivienda no sólo le brinda mayor seguridad y comodidad, sino que también se ha convertido en motivo de orgullo para ella y su familia.
“Ahora hasta los vecinos han venido a verla y ya hasta la han chuleado. Me siento más tranquila”, expresó.
De su antigua vivienda únicamente conservó algunas plantas, entre ellas una bugambilia blanca y una flor del desierto, además de un teléfono que ahora permanece colocado en la entrada de su nueva casa.

De pisos de tierra a una vivienda digna
En Centro, el pasado miércoles 9 de septiembre fueron entregadas 30 viviendas de estilo rural a igual número de jefas de familia, quienes dejaron atrás construcciones con pisos de tierra y paredes de lámina, madera y cartón.
Un día después, el jueves 10 de septiembre, fueron entregadas 28 viviendas más en el ejido Libertad, Huimanguillo, con lo que en ambos municipios alrededor de 290 personas podrán contar ahora con un espacio habitacional en mejores condiciones.
Entre las beneficiarias de Huimanguillo se encuentra Matilde García, quien durante aproximadamente 30 años vivió en una casa de madera, lámina y piso de tierra, donde, según sus propias palabras, “llovía más adentro que afuera”.

La situación económica de su familia le había impedido construir una vivienda nueva. Su esposo se dedica al campo y, en temporadas difíciles, incluso tuvo que trasladarse a Campeche en busca de trabajo. A ello se sumó que una de sus hijas requiere tratamiento médico.
“Nos tenían muy olvidados. Yo siempre había solicitado una vivienda, ya que mi casita se llovía mucho. Le reparábamos el techo seguido, pero no nos daba para una casita porque mi esposo trabaja en el campo”, contó.
Hoy, la historia es diferente. Al recorrer su nueva vivienda, Matilde destacó las instalaciones y, especialmente, los hamaqueros colocados en las habitaciones, elementos indispensables para las familias tabasqueñas.
“Está bonito, la verdad, hay luz y hamaqueros, sobre todo. El baño está adentro, ya no va a haber necesidad de salir. Su ventana para ver la salida del sol”, comentó emocionada.

Meta de 20 mil viviendas
Desde el inicio de la administración de Javier May Rodríguez, el Instituto de Vivienda de Tabasco (Invitab) puso en marcha el programa Vivienda del Bienestar Construyendo Esperanza, con el objetivo de que al concluir el sexenio se hayan entregado 20 mil nuevas viviendas en territorio tabasqueño.
De acuerdo con el programa, los títulos de propiedad de las viviendas son otorgados a nombre de mujeres, como una medida orientada al reconocimiento de sus derechos patrimoniales.
Durante la entrega de las viviendas, el gobernador destacó que estos apoyos son posibles mediante la utilización de recursos públicos.
“Para mí es un gusto poder llevar a cabo estas acciones con el presupuesto del pueblo: el dinero del pueblo se lo devolvemos a ustedes. Como decimos siempre, amor con amor se paga”, afirmó.
Para Marisol y Matilde, más allá de las cifras y los programas gubernamentales, la entrega representa la posibilidad de comenzar una nueva etapa en espacios seguros, con mejores condiciones y lejos de las dificultades que durante años enfrentaron cada temporada de lluvias.


