Gerardo de Jesús Rojas López advirtió sobre los riesgos ante la proximidad de nuevas lluvias y cuestionó la falta de avances en las obras del PROHTAB. También pidió a las autoridades informar con transparencia sobre los olores a hidrocarburo que afectan a distintas zonas del estado y sus posibles consecuencias para la salud.
Villahermosa, Tab.— Ante la proximidad de nuevas lluvias y la falta de avances en las obras de protección contra inundaciones, el obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, hizo un llamado a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para que acelere los trabajos pendientes y adopte medidas preventivas que reduzcan los riesgos para la población.
El representante de la Iglesia católica expresó su preocupación por la falta de ejecución de obras durante 2026 a través del Proyecto Hidrológico para Proteger a la Población de Inundaciones y Aprovechar Mejor el Agua (PROHTAB), pese a que el pasado 22 de abril la Conagua anunció una inversión superior a los 455 millones de pesos para disminuir los riesgos de anegaciones en la entidad.
“Creo que es necesario llamar la atención a quienes son responsables de este proyecto, para poder prevenir y prever, ya que vienen lluvias según los mismos pronósticos”, manifestó.
Rojas López advirtió que la prevención debe ser una prioridad, particularmente ante la temporada de frentes fríos, que suele generar precipitaciones importantes en Tabasco y poner en riesgo a las comunidades vulnerables.
Asimismo, destacó que la responsabilidad de evitar inundaciones no corresponde únicamente a las autoridades, sino que también requiere la participación ciudadana, especialmente en el mantenimiento de las calles y los sistemas de drenaje.
Como ejemplo, relató que durante sus recorridos de ejercicio ha observado rejillas de alcantarillado obstruidas por hojas y otros residuos, situación que puede dificultar el desalojo del agua pluvial.
“Sobre las tormentas, creo que hace 8 o 15 días hablamos de lo mismo, que yo haciendo ejercicio vi las coladeras donde están las rejillas llenas de hojas. Que haya más limpieza en esos lugares; no digo que esté sucio, pero por la caída de árboles, que sean más cuidadosos. Si se tapa la coladera, sin duda habrá inundaciones”, advirtió.

El obispo también se refirió a otro problema que preocupa a la población tabasqueña: los olores a hidrocarburo registrados en diversos puntos del estado, sobre los cuales pidió a las autoridades y a Petróleos Mexicanos (Pemex) ofrecer información clara y oportuna.
“Falta verdad, falta sinceridad”, expresó al cuestionar la ausencia de explicaciones oficiales sobre el origen de las emanaciones y las posibles afectaciones que podrían ocasionar.
El líder religioso señaló que existen habitantes que han manifestado molestias y problemas de salud relacionados con estos olores, por lo que consideró necesario que las autoridades actúen de manera preventiva y esclarezcan lo que está ocurriendo.
Además, alertó sobre los posibles riesgos a largo plazo para las personas que viven cerca de los mecheros de instalaciones petroleras, al insistir en la necesidad de evaluar las condiciones ambientales y proteger la salud de las comunidades.
En ese sentido, reiteró que las autoridades correspondientes deben adoptar las medidas necesarias para evitar que la población continúe expuesta a posibles contaminantes y garantizar que reciba información confiable sobre los riesgos.
Hasta el momento, Pemex no ha emitido una explicación oficial sobre los episodios de olores a hidrocarburo reportados en distintas zonas de Tabasco.
Las declaraciones del obispo ponen sobre la mesa dos preocupaciones sociales: la necesidad de acelerar las obras hidráulicas para reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante las inundaciones y la exigencia de transparencia frente a los reportes de contaminación, en un contexto en el que la prevención y la protección de la salud pública cobran especial relevancia.


