El embajador estadounidense Ronald Johnson aseguró que ambos gobiernos intensifican el intercambio de información y las investigaciones financieras para golpear las estructuras que permiten operar y financiar al crimen organizado.

CDMX.- Estados Unidos y México intensifican su cooperación para desmantelar las redes financieras del crimen organizado, con una estrategia enfocada en rastrear y decomisar los recursos que permiten a los cárteles adquirir drogas, armas, reclutar integrantes y financiar otras actividades ilícitas.

“Vamos tras lo que más les duele a los cárteles: su dinero”, afirmó este jueves el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien destacó que combatir las finanzas criminales también implica enfrentar la corrupción que facilita las operaciones de estas organizaciones.

A través de un comunicado, el diplomático sostuvo que desde el inicio de la administración del presidente Donald Trump, una de las prioridades de Washington ha sido desarticular las redes de los cárteles y de las organizaciones que Estados Unidos identifica como narcoterroristas.

Johnson señaló que, mediante la cooperación con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, ambos países no solamente combaten el tráfico de drogas y armas, sino que también buscan afectar los recursos ilícitos, las redes financieras, los facilitadores y los actos de corrupción que permiten la operación de las organizaciones criminales.

“Cada entidad que forme parte de la red de los cárteles rendirá cuentas ante la justicia”, advirtió.

Rastrear el dinero, clave contra el crimen

El embajador explicó que las drogas y las armas pueden ser sustituidas, pero privar a los grupos criminales de los recursos que utilizan para operar representa un golpe directo a su estructura.

Explicó que los recursos financieros son indispensables para adquirir fentanilo y precursores químicos, comprar armamento, reclutar integrantes y financiar otras actividades delictivas.

“El dinero ilícito deja un rastro, y quienes lo tocan quedan marcados. Vamos tras ambos”, afirmó Johnson.

En este contexto, destacó el Foro Internacional sobre Delitos Financieros (CI-FIRST), inaugurado en la Ciudad de México, en el que participan especialistas de ambos países, autoridades financieras, instituciones de seguridad y procuración de justicia, así como representantes del sector privado.

El objetivo, indicó, es conectar información que ninguna institución o país puede identificar por sí solo y convertirla en investigaciones y acciones contra las estructuras financieras del crimen organizado.

Cooperación financiera binacional

Johnson explicó que una transacción sospechosa puede conducir a cuentas bancarias, bienes, activos, operadores financieros y, finalmente, a una red criminal más amplia.

Para ello, ambos gobiernos utilizan grupos de trabajo bilaterales, intercambio de información en tiempo real, sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) y coordinación con las autoridades financieras mexicanas.

Según el diplomático, estos mecanismos ya permiten transformar el análisis financiero en investigaciones y acciones concretas contra integrantes y colaboradores de las organizaciones criminales.

Asimismo, sostuvo que los cárteles durante años creyeron que podían proteger sus recursos trasladándolos entre países y ocultando diferentes partes de sus estructuras.

Sin embargo, aseguró que esa estrategia enfrenta cada vez mayores obstáculos debido a la cooperación internacional.

“Cuando Estados Unidos y México trabajan juntos con otros socios internacionales, no hay dónde esconderse”, afirmó.

Johnson resumió la estrategia binacional en tres acciones: seguir el dinero, conectar la información y tomar acciones decisivas, con el objetivo de afectar las estructuras financieras que mantienen operando a los grupos criminales.

El funcionario también señaló que combatir la corrupción es un componente fundamental de esta estrategia, debido a que, además de facilitar las operaciones del crimen organizado, desalienta la inversión legítima, perjudica a la población y contribuye a mantener condiciones de inseguridad.

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