Vladímir Putin y Xi Jinping coincidieron en que los países del Sur Global deben fortalecer el multilateralismo, defender la igualdad soberana y promover una reforma de las instituciones internacionales para garantizar una mayor representación de las naciones en desarrollo.

MUNDO.- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que los BRICS se han consolidado como una de las principales fuerzas motrices de un auténtico multilateralismo y como un actor relevante en la construcción de un nuevo orden mundial más justo y multipolar.

Durante su participación en la sesión plenaria del formato BRICS Plus de Diálogo Extendido, el mandatario ruso destacó que este mecanismo permite establecer un diálogo directo y abierto entre los países miembros de pleno derecho, los Estados socios y otras naciones y organizaciones multilaterales interesadas en ampliar la cooperación con el bloque.

Putin señaló que los principios defendidos por los BRICS resultan atractivos para numerosos países, particularmente el compromiso con un desarrollo independiente y autónomo, así como la búsqueda de soluciones a los conflictos y desafíos internacionales mediante vías legítimas, con apego al derecho internacional y a los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.

El presidente ruso también resaltó las condiciones que, a su juicio, fortalecen el peso internacional de los BRICS, entre ellas el crecimiento demográfico de sus integrantes, la expansión de sus mercados internos y el desarrollo de sus capacidades industriales, tecnológicas, financieras y científicas.

En la misma cumbre, el presidente de China, Xi Jinping, llamó a los países del Sur Global a defender de manera conjunta el Estado de derecho internacional y exigir que las normas internacionales sean aplicadas de manera equitativa y sin dobles raseros.

Xi sostuvo que principios como la igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la solución pacífica de controversias deben constituir pilares de las relaciones internacionales.

Advirtió que un mundo sin reglas puede conducir al caos y comparó esa situación con un cruce de caminos sin semáforos, donde inevitablemente prevalecerían el desorden y la incertidumbre. En ese sentido, afirmó que la lógica de que “la fuerza es el derecho” debe ser abandonada.

El mandatario chino consideró que los países BRICS deben asumir una mayor responsabilidad internacional y unir al conjunto del Sur Global para desempeñar un papel estabilizador y orientado al bienestar común de la humanidad.

También subrayó que todos los países, independientemente de su tamaño, poder económico o nivel de riqueza, deben ser considerados miembros iguales de la comunidad internacional.

Xi llamó además a fortalecer el papel de la Organización de las Naciones Unidas, respaldar la reforma y eficacia de las instituciones multilaterales y garantizar una participación más equitativa de los países en desarrollo en la toma de decisiones internacionales.

Entre sus propuestas incluyó la reforma de la Organización Mundial del Comercio para preservar principios como el trato de nación más favorecida, así como el fortalecimiento del Nuevo Banco de Desarrollo y la transformación de la arquitectura financiera internacional para incrementar la representación y la voz de las economías emergentes.

Para profundizar la cooperación práctica dentro del bloque, el presidente chino planteó una agenda de cinco áreas prioritarias: inteligencia artificial abierta, facilitación del comercio y la inversión, cooperación en la industria digital, manufactura inteligente y formación de talento científico y técnico.

China también propuso impulsar zonas especiales de cooperación, plataformas comunes, intercambio tecnológico, fábricas inteligentes y programas de formación de ingenieros, además de ampliar los intercambios y la capacitación de jóvenes entre los países BRICS.

Los planteamientos de Putin y Xi reflejan la intención de los principales integrantes del bloque de consolidar a los BRICS como una plataforma de cooperación del Sur Global y como un espacio para promover una mayor participación de los países en desarrollo en las decisiones económicas, financieras y políticas de alcance internacional.

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