El director de la agencia espacial rusa, Dmitri Bakánov, afirmó que la humanidad establecerá primero bases en la Luna y posteriormente buscará asentarse en Marte para garantizar su supervivencia ante posibles catástrofes.
MOSCÚ.- La humanidad construirá inevitablemente colonias fuera de la Tierra como una alternativa para garantizar su supervivencia ante posibles catástrofes naturales o provocadas por el propio ser humano, afirmó el director general de la corporación estatal rusa Roscosmos, Dmitri Bakánov.
En una entrevista con el periodista ruso Alexánder Yunáshev, publicada este martes, el funcionario fue contundente al ser cuestionado sobre la posibilidad de que existan asentamientos humanos permanentes fuera de nuestro planeta.
“100 %: primero en la Luna y después en Marte”, respondió Bakánov.
El responsable de Roscosmos explicó que la expansión de la humanidad hacia otros cuerpos celestes debe contemplarse como una “opción de reserva”, debido a que se desconoce qué acontecimientos podrían ocurrir en la Tierra en las próximas décadas o siglos.
“Quién sabe qué ocurrirá en la Tierra, qué catástrofes provocadas o naturales habrá. Siempre debe existir una opción de reserva a la que la humanidad pueda trasladarse. Y sin el espacio eso será imposible”, sostuvo.

La Luna, primer paso
Bakánov señaló que la primera etapa de este proceso será la Luna, donde deberán probarse tecnologías fundamentales antes de intentar establecer asentamientos humanos en Marte u otros cuerpos celestes.
Explicó que uno de los principales desafíos será garantizar que los seres humanos puedan permanecer de manera autónoma durante determinados periodos, especialmente mediante sistemas de soporte vital y posteriormente mediante sistemas ecológicos capaces de sostener la vida.
El funcionario reconoció, sin embargo, que la ciencia todavía tiene enormes áreas por explorar para hacer realidad este objetivo.
Aseguró que el conocimiento sobre la salud humana en el espacio sigue siendo limitado y comparó esta situación con el conocimiento que actualmente se tiene sobre el cosmos.
“Por más avanzadas que sean nuestras tecnologías, ya sean rusas, estadounidenses o chinas, y por muchos logros que se hayan alcanzado, ni siquiera estamos cerca de un 1 % de lo que aún debemos estudiar”, afirmó.
Cooperación para alcanzar la multiplanetariedad
Ante los enormes desafíos científicos y tecnológicos, Bakánov consideró indispensable fortalecer la cooperación internacional para avanzar en la exploración espacial.
“[Hace falta] una cooperación estrecha, una interacción estrecha, para dar un paso adelante y asegurar la multiplanetariedad”, enfatizó.
El director de Roscosmos destacó que telescopios rusos y de otros países continúan estudiando el espacio profundo con el propósito de identificar cuerpos planetarios y otros destinos potencialmente aprovechables en el futuro.
No obstante, reconoció que el desarrollo tecnológico actual todavía no permite emprender de manera plena una expansión humana a gran escala fuera de la Tierra.
La generación actual podría verlo
Bakánov se mostró optimista respecto a los plazos para que comiencen las primeras misiones con infraestructura destinada a sostener una presencia humana más permanente fuera de nuestro planeta.
Consideró que la generación actual podría ser testigo de las primeras misiones en las que ya no participe únicamente un astronauta de manera excepcional, sino grupos humanos acompañados de infraestructura diseñada para permitir una permanencia más prolongada.
La Luna sería el primer destino y, posteriormente, Marte y posiblemente otros cuerpos celestes podrían incorporarse a esta estrategia de expansión.
El funcionario ruso sostuvo que el objetivo final no depende únicamente de una nación, sino del avance conjunto de la ciencia y la tecnología para convertir a la humanidad en una especie con presencia en múltiples mundos.


