Los almacenes europeos registran 13 mil 400 millones de metros cúbicos menos de gas que hace un año, mientras el ritmo de reposición se mantiene lento y aumenta la presión sobre los mercados energéticos.

MUNDO.- Las reservas de gas natural almacenadas en Europa se encuentran 13 mil 400 millones de metros cúbicos por debajo del nivel registrado el año pasado, de acuerdo con datos de Gas Infrastructure Europe (GIE) citados por la empresa gasística rusa Gazprom.

Según la información difundida por Gazprom, la diferencia se ha incrementado en mil 400 millones de metros cúbicos desde principios de agosto y en 5 mil 200 millones desde el inicio del verano, lo que refleja el lento ritmo de reposición de los depósitos subterráneos europeos.

Uno de los casos señalados es el almacenamiento de Incukalns, en Letonia, considerado el único depósito de gas de la región báltica. Desde el 3 de agosto registra extracciones y actualmente se encuentra al 45.5 por ciento de su capacidad.

A principios de agosto, GIE reportó que las reservas de gas de la Unión Europea habían descendido por debajo del 58 por ciento de su capacidad, el nivel más bajo para estas fechas desde que comenzaron los registros en 2011.

La situación mantiene bajo presión al mercado energético europeo, particularmente después de que la Unión Europea redujera su dependencia del gas ruso y recurriera a otras fuentes de suministro, entre ellas el gas natural licuado procedente de Estados Unidos, cuyo costo ha sido mayor.

A este escenario se suma la volatilidad provocada por la situación en Medio Oriente, que ha impulsado al alza los precios internacionales del petróleo y el gas. El encarecimiento de la energía representa una presión adicional para los hogares y las empresas europeas y afecta especialmente a sectores industriales con un elevado consumo energético.

La dependencia de fuentes externas de energía se intensificó después de que los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que conectaban Rusia con Alemania, quedaran fuera de operación en septiembre de 2022 tras un sabotaje que provocó importantes fugas de gas en el mar Báltico.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha sostenido que la decisión europea de abandonar progresivamente la energía rusa ha generado consecuencias negativas para su economía, entre ellas mayores costos energéticos, pérdida de competitividad industrial y un deterioro de las condiciones para las empresas y productos europeos.

El nivel de almacenamiento será uno de los principales factores a vigilar de cara a la próxima temporada de frío, debido a que una menor disponibilidad de gas podría aumentar la exposición de Europa a nuevas fluctuaciones de precios y dificultades en el suministro.

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