La acción conjunta permitió frenar la depreciación del yen y fortalecer al won surcoreano, mientras analistas consideran que la medida pudo contar con el respaldo de Estados Unidos, aunque advierten que sus efectos podrían ser temporales.
TOKIO.- Japón y Corea del Sur realizaron una inusual intervención coordinada en el mercado de divisas para respaldar sus monedas nacionales, una medida que logró contener la caída del yen japonés y fortalecer al won surcoreano, en un movimiento que especialistas consideran de gran relevancia para los mercados financieros internacionales.
La operación consistió en la venta masiva de dólares y la compra de yenes y wones por parte de las autoridades monetarias de ambos países, con el objetivo de frenar la depreciación de sus divisas frente a la moneda estadounidense.
Tras la intervención, el yen logró detener su caída luego de cotizar cerca de sus niveles más bajos en casi cuatro décadas, mientras que el won surcoreano registró una apreciación cercana al 2 por ciento, alcanzando su nivel más alto en nueve meses.
Analistas consultados por diversos medios consideran que una acción sincronizada entre Tokio y Seúl difícilmente habría ocurrido por coincidencia. El analista de KB Kookmin Bank, Lee Min-hyuk, señaló que los intereses de ambos países estaban alineados, ya que las economías de Japón y Corea del Sur mantienen una estrecha relación y sus monedas suelen reaccionar de manera similar a los movimientos del dólar.
Asimismo, especialistas citados por Reuters consideran que la intervención pudo haberse realizado con el conocimiento o respaldo de Estados Unidos, debido a que un dólar más débil también favorece la competitividad de las exportaciones estadounidenses.
El analista financiero Nikolái Dudchenko explicó que una depreciación del dólar puede impulsar las exportaciones de Estados Unidos al hacer más competitivos sus productos en los mercados internacionales. En ese contexto, recordó que el presidente Donald Trump ha insistido en reducir las tasas de interés, una estrategia que contribuiría a debilitar la divisa estadounidense y estimular la producción destinada a la exportación.

Otro factor que influye en este escenario es que Japón se mantiene como el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de Estados Unidos, con inversiones superiores a un billón de dólares, por lo que las variaciones en el tipo de cambio tienen un impacto directo sobre el costo de mantener esos activos.
No obstante, expertos consideran que la intervención difícilmente resolverá los problemas estructurales que enfrentan las principales economías. El especialista en seguros Serguéi Klisenko advirtió que la medida únicamente aplaza las presiones derivadas del elevado nivel de endeudamiento tanto de Japón como de Estados Unidos, además de la sobrevaloración que, a su juicio, presenta actualmente el mercado bursátil estadounidense.
Aunque la acción conjunta logró estabilizar temporalmente el comportamiento de las divisas asiáticas, los mercados seguirán atentos a las decisiones de política monetaria y a la evolución de la economía global para determinar si este tipo de intervenciones será suficiente para contener nuevas presiones cambiarias.


