TABASCO.- El programa Crédito Ganadero a la Palabra, impulsado por el gobernador Javier May Rodríguez, está transformando el rostro del campo tabasqueño al combinar el repoblamiento del hato ganadero con el reconocimiento al trabajo de mujeres productoras que durante décadas sostuvieron esta actividad sin recibir respaldo gubernamental.
Durante la entrega de constancias a beneficiarios, mujeres ganaderas de distintas regiones del estado coincidieron en que este apoyo representa un hecho sin precedentes, al abrir oportunidades para fortalecer la producción pecuaria y dar continuidad a una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.
Entre las beneficiarias se encuentra María de Jesús Pérez Luciano, originaria de la comunidad yokot’an de Mazateupa, en Nacajuca, quien aseguró que, después de muchos años de solicitar apoyos sin éxito, por primera vez un gobierno responde a las necesidades de los pequeños productores.

“Me siento feliz porque hasta ahorita un gobierno me va a dar apoyo; yo nunca recibí nada de cuantos gobiernos pasaron. Siempre metía solicitudes para una galera y nada. Ahora es un cambio diferente al de antes”, expresó emocionada, acompañada por sus hijos y nietos.
La productora recordó que desde niña aprendió las labores del campo junto a sus hermanas, enfrentando lluvia, lodo y largas jornadas de trabajo, experiencia que ahora busca transmitir a sus nietos para preservar los conocimientos y el amor por la actividad agropecuaria.

Además, destacó que el programa permitirá incrementar la producción ganadera en Tabasco al entregar diez vientres y un semental a cada beneficiario, fortaleciendo el patrimonio de las familias rurales.
Otra de las beneficiarias, María de los Ángeles, representante de la tercera generación de pequeños ganaderos de la ranchería La Piedra, primera sección, en Cunduacán, calificó el programa como un impulso histórico para el sector.
La productora recordó que su familia tardó medio siglo en mejorar su hato ganadero y afirmó que la entrega de novillonas y un semental de alto registro permitirá acelerar ese proceso.

“Es un crédito a la palabra, y no cualquiera le da validez a la palabra del ganadero. Después de tres generaciones nos toman en cuenta. No hay palabras para agradecerle lo que está haciendo. No lo vamos a defraudar”, manifestó.
Desde la ranchería Huapacal primera sección, Romana López relató que dedicó toda su vida al trabajo en el campo, cuidando ganado y criando animales de traspatio, actividad con la que logró sacar adelante a su familia.
La beneficiaria reconoció que nunca imaginó ser seleccionada para recibir el apoyo, pero aseguró que la experiencia acumulada durante años es garantía de que aprovechará responsablemente el crédito.

“Yo nací y me crié en el campo. Sé todo el manejo de ganado, de cerdos, de pollo de traspatio y de pavo. De eso vivo, y de eso levanté a mi familia. Esa es garantía de que saldremos adelante con la confianza que nos da el mandatario”, afirmó.
Con testimonios como estos, el Crédito Ganadero a la Palabra consolida una estrategia que no sólo busca recuperar el potencial pecuario de Tabasco mediante el repoblamiento del hato ganadero, sino también reconocer el papel fundamental que las mujeres han desempeñado durante generaciones en el desarrollo del campo, otorgándoles por primera vez un respaldo institucional para fortalecer su actividad productiva y contribuir al crecimiento económico de la entidad.


