MUNDO.- Cerca de 200 economistas, investigadores y líderes del sector tecnológico firmaron una declaración conjunta en la que exhortan a gobiernos y responsables de políticas públicas a prepararse con urgencia para el impacto que la inteligencia artificial (IA) tendrá en la economía y el mercado laboral durante la próxima década.

El documento, titulado “We Must Act Now” (“Debemos actuar ahora”), advierte que la inteligencia artificial podría convertirse en una tecnología “radicalmente más poderosa” en los próximos años, con la capacidad de elevar la productividad y mejorar el nivel de vida, pero también de provocar un desplazamiento masivo de trabajadores si no se adoptan medidas oportunas.

Entre los firmantes destacan 15 ganadores del Premio Nobel, así como figuras influyentes del ámbito tecnológico y económico, entre ellas los economistas en jefe de OpenAI y Anthropic, el cofundador de Anthropic, Jack Clark, el exdirector ejecutivo de Google, Eric Schmidt, y el inversionista Vinod Khosla.

También respaldan la iniciativa Daron Acemoglu y Simon Johnson, profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y galardonados con el Premio Nobel de Economía 2024, quienes consideran que la transformación impulsada por la IA podría superar el impacto que tuvo la Revolución Industrial, aunque desarrollándose en un periodo considerablemente más corto.

Los especialistas advierten que la velocidad con la que la inteligencia artificial está siendo adoptada en distintos sectores económicos podría ser mucho mayor que la observada con tecnologías anteriores, lo que incrementa el riesgo de que sus efectos sobre el empleo sean más profundos y rápidos de lo previsto.

Erik Brynjolfsson, economista de la Universidad de Stanford y uno de los impulsores del pronunciamiento, manifestó su preocupación por la falta de preparación frente a los cambios que se avecinan.

“Nos preocupa que no estemos preparados para el tsunami que se aproxima”, señaló el académico al referirse al potencial impacto de la IA sobre millones de trabajadores, especialmente aquellos que desempeñan labores administrativas y de oficina.

A pesar de las advertencias, los firmantes reconocen que, en el largo plazo, la inteligencia artificial puede convertirse en un motor de crecimiento económico, al incrementar la productividad y generar mejoras en el bienestar de la población. Sin embargo, subrayan que la transición podría implicar importantes costos sociales si no se diseñan estrategias para facilitar la adaptación del mercado laboral.

Por ello, el documento hace un llamado a economistas, responsables de políticas públicas y líderes empresariales para “actuar ahora” con el fin de comprender las implicaciones económicas de una IA transformadora y promover políticas que orienten su desarrollo hacia un modelo que complemente el trabajo humano y beneficie a la sociedad en su conjunto.

Aunque la declaración no plantea medidas específicas, sus autores coinciden en que el momento para anticiparse a los efectos de la inteligencia artificial es ahora, antes de que su expansión transforme de manera irreversible la estructura del empleo y la economía mundial.

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