URUGUAY.- El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, se encuentra en el centro de una controversia política luego de que se revelara que adquirió una camioneta de alta gama con un descuento cercano a los 25 mil dólares, situación que ha generado cuestionamientos por parte de la oposición y un intenso debate público sobre la transparencia y la ética en el ejercicio del poder.

La polémica surgió tras una investigación periodística difundida por el programa Así nos va, de Radio Carve, que analizó el patrimonio del mandatario y expuso diferencias entre el valor de mercado del vehículo y el monto que finalmente pagó por la unidad.

De acuerdo con la información divulgada, Orsi compró una camioneta Hyundai valuada en aproximadamente 79 mil dólares por un precio de 54 mil dólares, es decir, con una rebaja de alrededor de 25 mil dólares. La adquisición se realizó el 21 de febrero del año pasado, apenas ocho días antes de asumir la Presidencia de la República.

Ante la creciente controversia, el mandatario difundió un mensaje en video en el que ofreció explicaciones sobre la operación y aseguró que actuó de buena fe.

“Pido disculpas si mi proceder ofendió o lesionó los intereses de algún individuo o colectivo”, expresó Orsi, quien además afirmó que, en caso de que alguna autoridad de control determine que existió una irregularidad, asumirá las consecuencias correspondientes.

“Si se entiende que debo pagar la diferencia entre el costo real y el valor actual de mercado, lo haré sin más demora”, sostuvo.

El presidente explicó que antes de asumir el cargo tomó la decisión de no utilizar recursos públicos para la compra de un vehículo oficial, por lo que optó por adquirir una unidad con recursos propios. Según relató, la concesionaria le propuso cambiar su vehículo modelo 2020 por una versión más reciente del mismo modelo y marca, una oferta que consideró viable dentro de sus posibilidades económicas.

Asimismo, aseguró que el monto pagado quedó debidamente registrado en la factura correspondiente y fue incluido en sus declaraciones patrimoniales, por lo que descartó cualquier anomalía en la transacción.

Sin embargo, el hecho de que el mandatario utilizara la camioneta de lujo desde su primer día como presidente incrementó las críticas de sectores opositores, que solicitaron informes para esclarecer si existió algún trato preferencial o beneficio indebido.

Desde el Gobierno, el prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz, defendió la actuación de Orsi al señalar que la compra se concretó cuando aún no ejercía funciones como servidor público, por lo que, a su juicio, no se vulneró ninguna normativa ética.

La administración también sostuvo que el descuento otorgado por la concesionaria fue una “gentileza” comercial, explicación que lejos de cerrar el debate ha alimentado nuevas críticas y cuestionamientos sobre la naturaleza del beneficio recibido.

Mientras continúan las discusiones en el ámbito político y mediático, el caso se ha convertido en uno de los temas más comentados en Uruguay, donde distintos sectores demandan mayor claridad sobre las condiciones en las que se realizó la operación.

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