CIUDAD DE MÉXICO.- En el receso oficial de su jornada nacional de lucha y tras 20 días de protestas en la capital del país, dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) aseguraron que el levantamiento del paro no representa una derrota, sino el inicio de una etapa de reorganización para retomar su movilización “con más fuerza”.
Los líderes magisteriales reiteraron que no han cedido en sus demandas centrales, entre las que destacan la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la derogación de la reforma educativa, al considerar que continúan afectando los derechos laborales del magisterio.
Durante un mitin realizado frente a su sede nacional, la secretaria general de la sección 22 de Oaxaca, Yenny Aracely Pérez Martínez, sostuvo que el movimiento magisterial atraviesa un momento de resistencia pese a las condiciones adversas y las críticas hacia sus protestas.
“Sí rodó el balón, pero lo hizo con heridas abiertas, con sangre, con desaparecidos y con un magisterio que siente una traición de su propio gobierno”, expresó la dirigente, al hacer referencia al contexto social y político en el que se desarrollaron las movilizaciones.

En medio del retiro de casas de campaña instaladas en calles del Centro Histórico como Belisario Domínguez, Donceles, Cuba y 5 de Mayo, Pérez Martínez afirmó que la CNTE ha sido objeto de señalamientos por realizar protestas durante coyunturas de alta exposición pública, como eventos deportivos internacionales.
“Nos dijeron que quienes se manifestaran en esta coyuntura mundialista era porque no queremos que le vaya bien a México, pero le decimos al gobierno federal que la CNTE sí quiere que le vaya bien”, señaló.
Agregó que las demandas del magisterio incluyen mejores condiciones laborales, salarios dignos, un sistema de jubilación justo, así como justicia para personas desaparecidas y castigo a quienes han incurrido en actos de represión contra el pueblo.
En el mismo acto, dirigentes como Pedro Hernández Morales, de la sección 9 de la Ciudad de México; Isael González, de la sección 7 de Chiapas; Eva Hinojosa, de la sección 18 de Michoacán; Marcelino Rodarte, de la sección 58, y Filiberto Frausto, de la sección 34 de Zacatecas, reiteraron su rechazo a lo que calificaron como una campaña de “denostación y represión” contra el movimiento.
Los líderes acusaron además al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) de actuar como una cúpula que, independientemente del gobierno en turno, negocia beneficios a cambio de prebendas políticas y económicas, en detrimento de los derechos del magisterio.
Pedro Hernández Morales afirmó que la CNTE no ha sido derrotada, como aseguran sus detractores, sino que se encuentra en una fase de reorganización interna.
“Vamos a una etapa de reorganización y de unidad, porque no hemos aceptado migajas y no nos hemos rendido. Y volveremos con más fuerza”, sostuvo.
Finalmente, los dirigentes hicieron un llamado a que cese la campaña de denostación y persecución política contra el movimiento y sus integrantes, además de condenar los ataques dirigidos a docentes del estado de Guerrero.
Asimismo, insistieron en su exigencia de que la Presidenta de la República reciba a la Comisión Nacional Única de Negociación de la CNTE, al advertir que el cierre del diálogo representaría un error en el manejo del conflicto.
“Sería un grave error volver a cerrar el diálogo, porque ya demostramos que tenemos la fuerza para volver a abrirlo”, señaló Isael González, dirigente de la sección 7 de Chiapas.


