IRÁN.- El mundo podría enfrentar una nueva crisis económica de gran escala debido al riesgo de cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo a nivel global, advirtió este jueves la agencia financiera Bloomberg al citar análisis de especialistas del sector energético.

De acuerdo con la consultora Rapidan Energy Group, si el bloqueo de esta estratégica vía marítima se prolonga hasta agosto, aumentaría significativamente la posibilidad de una contracción económica comparable a la “Gran Recesión” de 2008.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es considerado un punto clave para el comercio mundial de crudo, ya que por esta zona transita cerca de una quinta parte del petróleo consumido en el planeta. Expertos advierten que cualquier interrupción prolongada tendría efectos inmediatos en los precios de la energía y en la economía internacional.

Según el escenario base planteado por la consultora, la navegación en el estrecho podría restablecerse durante julio. Sin embargo, aun con una reapertura parcial, se prevé una reducción promedio de la demanda mundial de petróleo de hasta 2.6 millones de barriles diarios, mientras que el precio del crudo Brent podría dispararse hasta los 130 dólares por barril durante el verano.

Las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán continúan elevando la incertidumbre en los mercados internacionales. Aunque el pasado 7 de abril ambas naciones acordaron una tregua tras casi 40 días de hostilidades, las negociaciones de paz no han prosperado y persisten los bloqueos navales mutuos a embarcaciones comerciales en el golfo Pérsico y el mar Arábigo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó recientemente como un “pedazo de basura” la respuesta iraní al último borrador de acuerdo promovido por Washington y amenazó con realizar “un asalto completo y a gran escala”, aunque posteriormente pospuso cualquier acción militar.

Esta semana, Trump aseguró que estuvo “a una hora” de ordenar la reanudación de los ataques, declaraciones que incrementaron la preocupación en los mercados financieros y energéticos.

Por su parte, las autoridades iraníes reiteraron que su programa nuclear tiene fines pacíficos y está enfocado en la generación de energía, el desarrollo científico, la agricultura y el sector salud, rechazando las acusaciones sobre la fabricación de armas nucleares.

Analistas internacionales consideran que una escalada del conflicto en Medio Oriente podría provocar fuertes aumentos en los costos de combustibles, inflación global y una desaceleración económica que afectaría tanto a países desarrollados como emergentes.

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