Israel.- El acuerdo que negocian Estados Unidos e Irán sin la participación de Israel representa un “peligro existencial” para la supervivencia política del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien tendría en una nueva escalada militar en el Líbano una de sus últimas opciones para mantenerse en el poder, sostiene el analista Elfadil Ibrahim en un artículo publicado por Responsible Statecraft.

De acuerdo con el especialista, cuando Washington y Tel Aviv iniciaron los ataques contra Irán en febrero pasado, Netanyahu planteó objetivos ambiciosos, entre ellos destruir el programa nuclear iraní, debilitar el apoyo de Teherán a sus aliados regionales y provocar la caída de la República Islámica.

Sin embargo, tres meses después, Irán “sigue en pie” y el posible acuerdo entre Washington y Teherán no contempla la mayoría de esos objetivos, ya que estaría centrado principalmente en el transporte marítimo y el cese de hostilidades directas.

Ante este escenario, Ibrahim considera que la situación política de Netanyahu se ha vuelto particularmente complicada, pues el mandatario israelí habría impulsado una guerra que no logró doblegar a Irán y, además, quedó fuera de las negociaciones diplomáticas sobre el conflicto.

El analista también destaca que el primer ministro enfrenta elecciones en septiembre y un creciente desgaste interno. Según encuestas citadas en el artículo, únicamente el 10 por ciento de los israelíes considera exitosa la campaña militar contra Irán.

“Netanyahu no puede sobrevivir a una paz que deje intacto a Hezbolá y que posponga el programa nuclear iraní”, sostiene el texto.

En ese contexto, el experto afirma que el Líbano se ha convertido en una pieza central de la estrategia política del mandatario israelí. Horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que un acuerdo con Irán estaba “en gran parte negociado”, Netanyahu ordenó al Ejército intensificar los ataques contra Hezbolá.

Para Ibrahim, el objetivo sería mostrar resultados militares que puedan fortalecer la imagen del primer ministro ante los votantes y mantener cohesionada a su coalición de gobierno.

La publicación señala que el detonante inmediato de la escalada ha sido el uso de drones de fibra óptica por parte de Hezbolá contra tropas israelíes. Según el analista, estos dispositivos no pueden ser interferidos mediante frecuencias de radio y han provocado bajas entre soldados israelíes.

La tensión aumentó tras las declaraciones de integrantes del gobierno israelí. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, afirmó que “por cada dron explosivo deberían caer diez edificios en Beirut”, mientras que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, pidió regresar a “una guerra feroz” en el Líbano.

Ibrahim sostiene que Netanyahu depende políticamente de ambos funcionarios, ya que fueron clave para mantenerlo en el cargo como primer ministro, aunque al mismo tiempo representan una presión constante dentro de su coalición.

A la crisis interna se suma la alianza política entre los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, quienes unieron fuerzas para intentar desplazar a Netanyahu del poder. Entre sus propuestas destacan el servicio militar universal y limitar a ocho años el mandato de los primeros ministros israelíes.

Según el análisis publicado por Responsible Statecraft, el Líbano se ha convertido en un punto estratégico tanto para Israel como para Irán dentro de las negociaciones indirectas con Washington.

El experto concluye que Netanyahu busca enviar un mensaje tanto a Estados Unidos como a Teherán y al electorado israelí: no permitirá que otros actores definan la libertad de operación militar de Israel en sus fronteras, aun si ello implica aumentar el riesgo de un nuevo conflicto regional.

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