ITALIA.- En un hecho considerado histórico para la Iglesia Católica, el papa León XIV encabezó su primer Vía Crucis como pontífice cargando personalmente la cruz durante toda la procesión del Viernes Santo realizada en el Coliseo de Roma, una tradición que no se observaba desde hace varias décadas.
La imagen del pontífice recorriendo cada una de las estaciones con la cruz a cuestas conmovió a miles de fieles presentes y a millones de personas que siguieron la ceremonia alrededor del mundo, convirtiéndose en uno de los momentos más significativos del inicio de su pontificado.

Durante la celebración, el propio Papa explicó el sentido profundo del gesto, señalando que no se trataba únicamente de un acto simbólico, sino de un mensaje espiritual dirigido a la humanidad.
“Es un signo importante… una voz que dice que Cristo aún sufre”, expresó el líder de la Iglesia Católica, al hacer referencia al dolor que persiste en distintos pueblos afectados por la guerra, la pobreza y la injusticia social.
La decisión de cargar personalmente la cruz en cada estación del recorrido fue interpretada por analistas religiosos como una señal clara del estilo pastoral que marcará su liderazgo: cercanía con el sufrimiento humano y acompañamiento espiritual desde la fe.

La escena, ocurrida este 3 de abril en Roma, ya es considerada parte de la historia reciente del Vaticano y ha generado múltiples reacciones entre creyentes y observadores internacionales, quienes destacan el fuerte mensaje de empatía y solidaridad transmitido desde los primeros días del nuevo pontificado.


