EU.- Evaluaciones de inteligencia estadounidenses indican que Irán mantiene más capacidades militares de las que han reconocido públicamente la Casa Blanca y el Pentágono, según funcionarios citados por CBS News.
De acuerdo con estas fuentes, al inicio del alto el fuego a comienzos de abril, aproximadamente la mitad del arsenal iraní de misiles balísticos y sus sistemas de lanzamiento permanecían intactos. Asimismo, cerca del 60 % del componente naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica continuaría operativo, incluyendo lanchas rápidas utilizadas en tácticas de guerra asimétrica.
En cuanto a la capacidad aérea, los informantes señalaron que fue “significativamente degradada”, pero no completamente destruida. Según las estimaciones, alrededor de dos tercios de la fuerza aérea iraní aún se consideran operativos, pese a los intensos ataques ejecutados por Estados Unidos e Israel contra miles de objetivos, entre ellos instalaciones estratégicas de almacenamiento y producción.
Estas valoraciones contrastan con las declaraciones públicas del presidente Donald Trump y del secretario de Defensa Pete Hegseth, quienes han asegurado en diversas ocasiones que las fuerzas estadounidenses lograron desmantelar la Armada, la Fuerza Aérea y parte del liderazgo iraní.

No obstante, según otro funcionario citado, los análisis de daños sí confirman la destrucción de gran parte de la marina convencional iraní. Sin embargo, el componente naval del CGRI —basado en embarcaciones pequeñas y diseñado para operaciones asimétricas— permanece parcialmente activo, lo que estaría contribuyendo a las dificultades en el tránsito de petroleros en el estratégico estrecho de Ormuz.
El informe también recoge declaraciones del director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), el teniente general James Adams, quien advirtió ante el Congreso que Irán conserva miles de misiles y drones capaces de amenazar a fuerzas estadounidenses y a sus aliados en la región, pese al desgaste sufrido.
Por su parte, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, defendió la efectividad de la campaña militar al señalar que se atacaron más de 13 mil objetivos iraníes. Aseguró además que el 92 % de los buques de mayor tamaño de la Armada iraní fueron destruidos, junto con decenas de embarcaciones especializadas en minado naval. Calificó la ofensiva como “la mayor eliminación de una marina en un periodo de tres semanas desde la Segunda Guerra Mundial”.
Las diferencias entre las evaluaciones de inteligencia y los mensajes oficiales reflejan la complejidad del conflicto y la dificultad para medir con precisión el impacto total de las operaciones militares en la región.


