CHIAPAS.- El agave ha dejado de ser considerado únicamente como la materia prima para la elaboración de tequila y mezcal, para posicionarse como una planta con amplias posibilidades de aprovechamiento en sectores como la salud, la industria alimentaria, la producción artesanal y la fabricación de materiales biodegradables.

Así lo destacó Yaret Ortiz Cortés, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Bunach), quien señaló que el verdadero potencial de esta planta se encuentra en el uso de componentes que anteriormente eran considerados residuos.

“Seguramente mucho de lo que hoy consideramos desperdicio tiene una utilidad, y para su aprovechamiento son fundamentales los procesos biotecnológicos”, expresó la especialista.

Uno de los productos más populares derivados del agave es el jarabe, que actualmente se comercializa ampliamente en supermercados como una alternativa natural a otros endulzantes. No obstante, Ortiz Cortés explicó que el valor nutricional del agave va mucho más allá gracias a la extracción de la inulina.

Esta fibra soluble, obtenida de las raíces y el tallo de la planta, es utilizada como prebiótico y espesante en la industria alimentaria, permitiendo mejorar la textura de productos procesados sin necesidad de incorporar químicos sintéticos.

En el ámbito artesanal y cultural, las fibras del agave continúan desempeñando un papel relevante. La investigadora indicó que estas son fundamentales en la elaboración de la montura de las máscaras utilizadas por los Parachicos, símbolo emblemático del folklore chiapaneco.

Además, el bagazo del agave —residuo fibroso que queda tras la producción de destilados— se perfila como una alternativa sostenible frente a la contaminación por plásticos.

Actualmente, este material está siendo transformado mediante procesos industriales en productos biodegradables como popotes, cubiertos, envases de un solo uso, así como en artículos de alta resistencia entre los que destacan cuerdas, hamacas y estropajos.

Con ello, especialistas e industrias coinciden en que el agave se consolida como una planta estratégica no solo para la economía agroindustrial, sino también para el desarrollo de soluciones sustentables e innovadoras en diversos sectores productivos.

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