Jerusalén.– El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, planteó este viernes la creación de nuevas rutas energéticas terrestres para garantizar el suministro mundial de petróleo, una vez que Israel y Estados Unidos alcancen sus “objetivos” en el actual conflicto con Irán.

Durante una rueda de prensa, el mandatario sugirió desarrollar oleoductos y gasoductos que crucen la península arábiga hacia el oeste y conecten con Israel y sus puertos en el mar Mediterráneo, con el propósito de reducir la dependencia de pasos marítimos estratégicos vulnerables a conflictos.

Netanyahu explicó que la iniciativa busca sustituir parcialmente rutas clave como el Estrecho de Ormuz y el Estrecho de Bab el-Mandeb, considerados puntos críticos para el comercio energético mundial. Según afirmó, esta infraestructura permitiría eliminar de manera permanente los “cuellos de botella” que afectan el flujo global de hidrocarburos.

“Veo esto como un cambio real que seguirá a esta guerra”, declaró el líder israelí, quien también sostuvo que el conflicto podría concluir “mucho más rápido de lo que la gente piensa”.

Impacto del bloqueo marítimo

Las declaraciones se producen después de que Irán intensificara sus medidas en el Golfo Pérsico tras la ofensiva conjunta estadounidense-israelí. Teherán anunció un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz —una de las principales rutas petroleras del planeta— prohibiendo el paso de embarcaciones y asegurando que no saldrá “ni una sola gota de petróleo” por vía marítima desde la región.

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteraron recientemente que buques de Estados Unidos y de países aliados no pueden atravesar la zona estratégica, aumentando la tensión internacional y provocando un repunte inmediato en los precios del combustible a nivel global.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que el estrecho permanece abierto únicamente para embarcaciones de países no considerados enemigos por la República Islámica.

Reconfiguración energética global

Analistas internacionales consideran que la propuesta israelí refleja la preocupación creciente por la seguridad de las rutas energéticas marítimas y podría impulsar una reconfiguración del mapa energético mundial, especialmente si el conflicto deriva en bloqueos prolongados o nuevas confrontaciones en puntos estratégicos del comercio internacional.

El estrecho de Ormuz transporta una parte significativa del petróleo comercializado globalmente, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene efectos inmediatos en los mercados energéticos y en la estabilidad económica internacional.

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