Medio Oriente.- Irán reaccionó este domingo a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que ordenará ataques contra plantas energéticas iraníes si el estrecho de Ormuz no es reabierto en un plazo de 48 horas, lo que ha elevado aún más la tensión geopolítica en la región.

A través de un mensaje difundido previamente, Trump afirmó que, si Irán no permite el tránsito marítimo “completamente y sin amenazas” por el estrecho de Ormuz, Estados Unidos procederá a “atacar y destruir” diversas instalaciones energéticas del país persa, comenzando por la más grande.

En respuesta, el portavoz del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya advirtió que Teherán tomará represalias directas contra infraestructura estratégica estadounidense e israelí en caso de una ofensiva militar.

“Si el enemigo vulnera la infraestructura energética y de combustible de Irán, toda la infraestructura energética, de tecnología de la información y de desalinización perteneciente a Estados Unidos y al régimen sionista en la región será atacada”, declaró el portavoz militar, al asegurar que dichas acciones sumirían en la oscuridad a instalaciones clave de ambos países.

La escalada ocurre después de que Irán bloqueara casi por completo el estrecho de Ormuz tras recientes ataques atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes. Esta vía marítima, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, es considerada estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas.

Autoridades iraníes señalaron que no saldrá “ni una sola gota de petróleo” por mar mientras continúe la confrontación, situación que ha provocado un aumento en los precios internacionales de los combustibles.

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteraron que embarcaciones de Estados Unidos y sus aliados no podrán cruzar el estrecho. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sostuvo que la ruta marítima permanece abierta parcialmente y que las restricciones aplican únicamente a buques de países considerados enemigos.

En este contexto, el presidente estadounidense propuso la conformación de una coalición naval internacional para escoltar barcos comerciales en la zona. No obstante, varias naciones —entre ellas China, Australia, Alemania, Japón, Corea del Sur y España— descartaron participar mediante el envío de unidades militares.

La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional debido al riesgo de una escalada militar de mayores dimensiones y a sus posibles efectos sobre la seguridad energética global y la estabilidad económica internacional.

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