CIUDAD DE MÉXICO.- Por primera vez desde la llegada al poder de la alianza integrada por Morena, PT y PVEM, los partidos aliados del bloque oficialista rechazaron una propuesta de reforma constitucional impulsada desde la Presidencia de la República, al votar en contra de la reforma electoral promovida por la mandataria Claudia Sheinbaum.

Tras una sesión de poco más de dos horas en la Cámara de Diputados, en la que únicamente participaron los coordinadores parlamentarios para evitar una mayor confrontación política, la iniciativa fue desechada al no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución.

El dictamen obtuvo 259 votos a favor —principalmente de Morena y una parte del PVEM— frente a 234 sufragios en contra provenientes del PT, el resto del Partido Verde, así como de PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. Además, se registró una abstención del legislador del PVEM Raúl Bolaños Cacho.

Dentro de Morena también hubo divisiones, con tres votos en contra emitidos por Giselle Arellano, Santy Montemayor y Alejandra Chedraui Peralta. La exministra Olga Sánchez Cordero estuvo presente durante la sesión, aunque no participó en la votación.

El PVEM votó de forma dividida, mientras que el Partido del Trabajo confirmó su rechazo casi en bloque: 47 de sus 49 diputados votaron en contra, cumpliendo lo anticipado por su dirigencia parlamentaria.

Al no reunir las dos terceras partes necesarias, la reforma quedó oficialmente desechada sin pasar a la discusión en lo particular, etapa en la que ya se habían inscrito múltiples reservas. Tras anunciarse el resultado, legisladores de Morena comenzaron a corear “Plan B, Plan B” y “Es un honor estar con Claudia hoy”.

Oposición acusa riesgos democráticos

Durante los posicionamientos, la coordinadora de Movimiento Ciudadano, Ivonne Ortega, sostuvo que el país requiere una reforma electoral, pero consideró que la propuesta del Ejecutivo no fortalecía garantías esenciales como la equidad, la competencia justa y la certeza en los resultados.

Por su parte, el coordinador del PRI, Rubén Moreira, calificó la iniciativa como una visión “unilateral y autoritaria”, señalando que buscaba consolidar un sistema que favoreciera la permanencia del partido oficial en el poder. Afirmó además que la reforma representaba “autoritarismo con ropaje electoral”.

El coordinador del PT, Reginaldo Sandoval, aclaró que su partido mantiene respaldo al proyecto de la llamada Cuarta Transformación, pero rechazó cualquier intento de construir un sistema político hegemónico. Señaló que la propuesta podría afectar la pluralidad política, la paridad de género y la representación equilibrada entre estados.

En tanto, el dirigente parlamentario del PVEM, Carlos Puente Salas, sostuvo que las reformas constitucionales deben construirse mediante consensos amplios para garantizar legitimidad, aunque reiteró el respaldo político de su partido a la presidenta.

Morena anuncia nueva estrategia

El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, defendió la iniciativa y a la titular del Ejecutivo, destacando que el país cuenta con “una gran presidenta de la República”.

Aunque reconocieron el revés legislativo, legisladores morenistas adelantaron que comenzarán a construir un “Plan B” para impulsar cambios electorales mediante otras vías legislativas, en lo que calificaron como un desacuerdo temporal dentro de la coalición gobernante.

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