Karoline Leavitt aseguró que el presidente estadounidense está tranquilo pese a los resultados electorales y defendió que hizo todo lo posible para impulsar a los candidatos republicanos. Mientras tanto, el triunfo demócrata abrió una disputa interna entre moderados y progresistas por el rumbo del partido y el liderazgo rumbo a 2028.
EU.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mantiene tranquilo y sereno tras los resultados electorales del pasado martes, en los que el Partido Republicano no consiguió los avances esperados, aseguró la exsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
En una entrevista concedida a Fox News este 8 de noviembre, la exvocera afirmó que ha conversado en varias ocasiones con el mandatario desde que se conocieron los resultados y sostuvo que este conserva la calma, pese al revés electoral de su partido.
Leavitt destacó que Trump realizó una intensa campaña para respaldar a los candidatos republicanos, con 30 mítines en 30 días y 15 encuentros telefónicos el lunes previo a las elecciones.
Aseguró que el presidente hizo todo lo que estuvo a su alcance para conseguir que los aspirantes de su partido obtuvieran la victoria, aunque reconoció que probablemente anticipaba un escenario electoral complicado.

La exfuncionaria también descartó que los resultados vayan a modificar las principales posiciones políticas del mandatario, particularmente en materia de seguridad fronteriza, aplicación de la ley, reducción de impuestos y desregulación.
No obstante, consideró que Trump ha demostrado disposición para trabajar con los demócratas, aunque, desde su perspectiva, esa capacidad de negociación no ha recibido el reconocimiento suficiente.
Progresistas buscan mayor influencia en el Partido Demócrata
Por otra parte, los resultados electorales también provocaron movimientos dentro del Partido Demócrata, donde el avance de los candidatos progresistas abrió una disputa con los sectores moderados por el control de la agenda política y el liderazgo de la organización rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.
El Caucus Progresista del Congreso prevé incorporar al menos a 25 nuevos integrantes y comenzar el próximo Congreso número 120 con más de un centenar de representantes. Asimismo, el bloque vinculado a los Socialistas Democráticos de América (DSA), corriente relacionada con el senador Bernie Sanders, podría crecer hasta alcanzar entre siete y ocho escaños.
En el Senado también se registraron victorias de figuras identificadas con posiciones progresistas, entre ellas Abdul el Sayed, en Michigan; Troy Jackson, en Maine, y Peggy Flanagan, en Minnesota. A este grupo se suma James Talarico, vencedor en Texas, quien comparte varias de las propuestas de ese sector.
El avance de esta corriente podría fortalecer la influencia de Bernie Sanders, quien ha sido mencionado como posible presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado (HELP).
Entre sus principales propuestas se encuentra Medicare for All, un sistema de cobertura sanitaria universal, además de incrementar el salario mínimo, facilitar la formación de sindicatos y proteger a los trabajadores ante la pérdida de empleos relacionada con el desarrollo de la inteligencia artificial.
La congresista progresista Delia Ramírez calificó los resultados como una reprobación del statu quo y sostuvo que representan una validación de las posiciones de izquierda dentro del partido. También exigió que los demócratas aprovechen los próximos dos años para impulsar sus propuestas sin retrasos.

De acuerdo con información de Axios, un grupo de futuros representantes progresistas pretende negociar concesiones con las dirigencias demócratas a cambio de respaldar sus iniciativas legislativas.
Entre sus posibles exigencias figuran modificaciones al reglamento de la Cámara de Representantes, posiciones estratégicas en comisiones y votaciones para impulsar Medicare for All, retirar financiamiento al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y suspender la ayuda estadounidense a Israel.
De esta manera, mientras Trump enfrenta el desafío de mantener la cohesión republicana después de los resultados electorales, los demócratas afrontan su propia disputa interna: definir si avanzarán hacia una agenda más progresista o mantendrán el equilibrio con sus sectores moderados de cara a la contienda presidencial de 2028.


