Investigadores japoneses confirmaron que los electrones de alta energía pueden atravesar una región del cinturón de Van Allen que se consideraba prácticamente infranqueable, lo que representa nuevos riesgos para los satélites y las misiones espaciales tripuladas.

MUNDO.- Una investigación científica encabezada por el físico espacial Yoshizumi Miyoshi, de la Universidad de Nagoya, Japón, confirmó que la barrera natural que protege a la Tierra de los llamados electrones “asesinos” puede ser vulnerada durante eventos extremos de actividad solar.

El hallazgo, publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, demuestra que incluso una de las regiones consideradas más resistentes del entorno magnético terrestre puede perder temporalmente su capacidad para contener partículas cargadas de alta energía.

La evidencia fue obtenida durante la intensa tormenta geomagnética de categoría G5 registrada en mayo de 2024, considerada una de las más potentes de las últimas décadas. Durante este fenómeno, el satélite japonés Arase detectó que electrones con energías de megaelectronvoltios lograron atravesar la frontera del cinturón interno de Van Allen.

Hasta antes de este descubrimiento, los científicos consideraban que esta zona funcionaba como una barrera prácticamente infranqueable, capaz de impedir que las partículas de mayor energía se aproximaran a regiones más cercanas a la Tierra.

Sin embargo, los investigadores encontraron que la intensa actividad solar redujo la cantidad de plasma frío que actúa como protección en la atmósfera superior. Esta alteración permitió que determinadas ondas electromagnéticas aceleraran los electrones hasta velocidades cercanas a la de la luz.

Como resultado, la presencia de estas partículas dentro de la barrera aumentó más de cinco mil veces, evidenciando que los límites naturales del cinturón de Van Allen pueden modificarse bajo condiciones espaciales extremas.

El descubrimiento representa un avance importante para la comprensión del clima espacial, debido a que demuestra que el entorno magnético que rodea al planeta es mucho más dinámico de lo que se pensaba.

Asimismo, plantea nuevos desafíos para la protección de satélites, sistemas tecnológicos en órbita y futuras misiones espaciales tripuladas, ante los riesgos que representa la exposición a niveles elevados de radiación durante las tormentas solares.

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