Gobiernos europeos analizan alternativas para garantizar sus comunicaciones militares y desarrollar una red satelital propia, ante las dudas sobre la fiabilidad de los sistemas estadounidenses. La transición, sin embargo, podría tardar años debido a la dependencia tecnológica existente.
EUROPA.- Las autoridades europeas han intensificado las conversaciones para reducir su dependencia de la tecnología estadounidense en materia de defensa, luego de la controversia por las restricciones al servicio satelital Starlink en Ucrania, informó Bloomberg el 27 de octubre, con base en fuentes familiarizadas con las discusiones.
El debate cobró fuerza después de que Elon Musk, propietario de SpaceX, afirmara que la empresa había actuado debido al uso de Starlink por parte de fuerzas ucranianas para realizar ataques ofensivos con drones, lo que, según el empresario, contravenía las condiciones de utilización del servicio.
La disputa generó nuevos cuestionamientos sobre el grado de control que las compañías estadounidenses pueden ejercer sobre tecnologías fundamentales para las operaciones militares de sus aliados, además de provocar un enfrentamiento público entre Vladímir Zelenski y el presidente estadounidense, Donald Trump.
El tema también fue abordado durante la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) celebrada a mediados de octubre, en un contexto de creciente preocupación por la autonomía estratégica del bloque.
Buscan una red satelital propia
Entre las alternativas analizadas figura recurrir temporalmente a sistemas de comunicación que ya pertenecen a los gobiernos europeos, mientras se desarrolla una infraestructura satelital propia que permita garantizar comunicaciones seguras para sus fuerzas armadas.
No obstante, las fuentes consultadas por Bloomberg reconocieron que sustituir las capacidades estadounidenses no será inmediato, debido a la profunda integración de sus sistemas en las estructuras militares europeas. La transición podría prolongarse durante varios años.

A corto plazo, otra opción consiste en reforzar la participación europea dentro de las estructuras de defensa existentes, incluida la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con el objetivo de reducir vulnerabilidades sin interrumpir las capacidades operativas actuales.
Las discusiones reflejan la preocupación de los gobiernos europeos por asegurar que sus operaciones militares no dependan exclusivamente de decisiones empresariales o políticas tomadas en Washington.
Tensiones comerciales y dudas sobre el armamento
La preocupación no se limita a las comunicaciones satelitales. También abarca el suministro de armamento y el acceso a información de inteligencia militar, dos áreas en las que Europa mantiene una importante dependencia de Estados Unidos.
De acuerdo con Bloomberg, los retrasos en la entrega de equipos estadounidenses, incluidos los sistemas de lanzacohetes múltiples HIMARS, han alimentado las dudas entre funcionarios europeos sobre la continuidad y fiabilidad del apoyo de Washington.
En paralelo, el embajador estadounidense ante la Unión Europea, Andrew Puzder, advirtió que las empresas europeas podrían enfrentar represalias económicas “devastadoras” si Bruselas avanza con planes para restringir el acceso de compañías estadounidenses, como SpaceX, a determinados sectores del mercado comunitario.
Estas advertencias añaden una dimensión comercial al debate sobre la autonomía tecnológica y militar europea, en momentos en que el bloque busca fortalecer sus capacidades propias sin profundizar el deterioro de sus relaciones con Estados Unidos.
Pese a las inquietudes, un portavoz de la Unión Europea aseguró que no se habían registrado cambios en la política estadounidense de intercambio de inteligencia ni en otras capacidades relacionadas con el conflicto en Ucrania.
Así, los gobiernos europeos enfrentan el desafío de desarrollar alternativas tecnológicas y militares propias sin comprometer, en el corto plazo, las operaciones que actualmente dependen de sistemas estadounidenses.


