El párroco Patricio Alfredo Sánchez Molinari, de 53 años, falleció minutos después de reflexionar sobre la muerte, la fe y la importancia de dedicar tiempo a Dios y a la familia. El accidente quedó registrado en la transmisión en vivo de la ceremonia religiosa en Guayaquil.

Guayaquil, Ecuador.— “Un día, todos los que estamos aquí vamos a morir”, expresó el sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari durante una misa celebrada el sábado 17 de octubre, minutos antes de perder la vida al ser golpeado por una enorme cruz de madera que se desprendió de la pared detrás del altar.

El religioso, de 53 años, encabezaba la celebración eucarística en la iglesia Perpetuo Socorro, ubicada en Guayaquil, cuando ocurrió el accidente que quedó registrado en la transmisión en vivo que se realizaba a través de redes sociales.

Durante su homilía, Sánchez Molinari había invitado a los feligreses a reflexionar sobre el sentido de la vida, el aprovechamiento del tiempo y la importancia de fortalecer la fe, así como los vínculos con la familia y las personas cercanas.

“A veces el tiempo que hemos utilizado en otras cosas no tiene tanto sentido como el tiempo que utilizamos en Dios”, manifestó ante los asistentes, sin imaginar que serían sus últimas palabras durante la celebración religiosa.

Instantes después, la pesada estructura de madera se desprendió de la pared y cayó sobre el sacerdote, impactándolo en la cabeza mientras oficiaba la misa. Los feligreses que se encontraban en el templo intentaron auxiliarlo de inmediato; sin embargo, el párroco falleció en el lugar.

La transmisión permitió que el momento del accidente quedara documentado, mientras la ceremonia era seguida tanto por los asistentes como por personas conectadas a través de internet.

Tras lo ocurrido, la Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento de Patricio Alfredo Sánchez Molinari, a quien identificó como párroco de la iglesia Perpetuo Socorro, perteneciente a la Vicaría Centro, y miembro de la Congregación del Santísimo Redentor.

En un mensaje difundido tras la tragedia, la institución religiosa expresó sus condolencias y señaló que el sacerdote “ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”.

La muerte del religioso conmocionó a la comunidad católica, tanto por las circunstancias del accidente como por el mensaje que había compartido minutos antes, centrado en la brevedad de la vida, la fe y la importancia de dedicar tiempo a Dios y a los seres queridos.

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