Las manifestaciones reunieron hasta 800 mil personas, según sindicatos, y derivaron en saqueos, ataques a edificios públicos e incendios. En Limoges, el ayuntamiento histórico quedó parcialmente destruido, mientras un joven de 17 años perdió una mano por la explosión de una granada policial.

Francia.— Al menos 1,800 personas fueron detenidas y alrededor de 500 agentes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos durante las manifestaciones realizadas este sábado en Francia contra el alto costo de vida, movilizaciones que derivaron en graves disturbios, incendios y daños a edificios públicos, informó el ministro del Interior, Laurent Nuñez.

Las protestas congregaron a cientos de miles de personas en distintas ciudades del país. Mientras las autoridades calcularon una participación aproximada de 500 mil manifestantes, las organizaciones sindicales elevaron la cifra a 800 mil. A las movilizaciones se sumaron integrantes del movimiento de los chalecos amarillos, estudiantes universitarios y de secundaria, así como trabajadores de diferentes sectores.

Durante la jornada se registraron enfrentamientos con la Policía, saqueos y ataques contra inmuebles públicos y establecimientos comerciales. Medios locales reportaron daños en al menos 600 comercios en zonas donde intervinieron las fuerzas de seguridad fuera de la prefectura de París.

Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde el ayuntamiento, un edificio histórico construido en 1876, fue incendiado en medio de los disturbios. Pese a la intervención de los bomberos, gran parte de la estructura terminó derrumbándose horas después, incluido el campanario y una sección considerable del inmueble.

También se reportaron irrupciones y daños en edificios oficiales de Marsella, Lille, Angers y Burdeos, mientras que en París, Marsella, Lyon y otras ciudades los efectivos desplegados enfrentaron dificultades para contener a los grupos de manifestantes que protagonizaron actos violentos.

HERIDO POR GRANADA POLICIAL

La actuación de las fuerzas de seguridad también quedó bajo cuestionamiento por el uso de granadas policiales, cuyo empleo había sido inicialmente prohibido y posteriormente autorizado por el ministro Laurent Nuñez, de acuerdo con los reportes difundidos por medios franceses.

Entre los casos más graves se encuentra el de un adolescente de 17 años en Saint-Étienne, en el sureste de Francia, quien perdió una mano tras la explosión de uno de estos artefactos.

Ante la magnitud de los disturbios, los alcaldes de París, Marsella y Lyon solicitaron una reunión con el primer ministro, Sébastien Lecornu, para exigir una evaluación precisa y transparente de los acontecimientos que desembocaron en los hechos violentos.

En un comunicado conjunto, los representantes municipales advirtieron que este tipo de sucesos no puede ni debe repetirse, al tiempo que manifestaron su preocupación por los daños ocasionados a los espacios públicos y al patrimonio de las ciudades.

Por su parte, Laurent Nuñez defendió el dispositivo de seguridad y sostuvo que el despliegue policial no fue insuficiente, pese a las dificultades registradas en diferentes puntos del país.

MACRON PROMETE SANCIONES

El presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que las personas responsables de los actos vandálicos enfrentarán acciones judiciales y serán castigadas conforme a la ley.

A través de sus redes sociales, el mandatario condenó los ataques contra prefecturas, empresas y ayuntamientos, y afirmó que quienes participaron en los destrozos deberán responder por sus actos ante la justicia.

Los disturbios reavivaron el debate en Francia sobre el costo de vida, la respuesta gubernamental a las demandas sociales y el uso de la fuerza durante las manifestaciones, en una jornada marcada por las detenciones masivas, los enfrentamientos y la destrucción de bienes públicos y privados.

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