Una evaluación del Gobierno de Estados Unidos, citada por The Washington Post, advierte sobre el posible fortalecimiento de las capacidades tecnológicas de organizaciones criminales latinoamericanas, que buscarían contratar a excombatientes colombianos para capacitar operadores y mejorar el uso de aeronaves no tripuladas en actividades ilícitas.

EU.- Los cárteles de la droga en México estarían recurriendo a especialistas con experiencia militar en Ucrania para fortalecer sus capacidades en el manejo de drones, una situación que podría representar nuevos desafíos para la seguridad fronteriza de Estados Unidos y las operaciones contra el narcotráfico.

De acuerdo con una publicación de The Washington Post, del 22 de septiembre de 2026, una evaluación del Gobierno estadounidense advierte que las autoridades antidrogas de México y Estados Unidos no estarían suficientemente preparadas para enfrentar los riesgos derivados de la evolución tecnológica de estos grupos criminales.

El reporte señala que organizaciones delictivas mexicanas habrían intensificado sus esfuerzos para reclutar, mediante pagos elevados y mecanismos de coerción, a ciudadanos colombianos que regresaron de Ucrania, donde adquirieron experiencia en el uso de drones durante el conflicto armado. Algunos de estos especialistas presuntamente serían trasladados a México para capacitar a grupos de operadores conocidos como droneros.

Buscan drones de mayor capacidad

Según las fuentes citadas por el medio estadounidense, los grupos criminales también estarían estudiando métodos para evadir los sistemas de interferencia antidrones, mediante el uso de frecuencias de radio alternativas y otras técnicas de comunicación.

Asimismo, buscarían adquirir aparatos más avanzados, capaces de permanecer durante periodos prolongados en el aire y transportar cargas de mayor peso. Un documento de inteligencia mexicano citado en el reporte refiere que uno de los cárteles tendría un dron con capacidad para volar durante horas y transportar aproximadamente 68 kilogramos.

El uso de estos dispositivos ya estaría relacionado con el traslado de drogas desde México hacia Estados Unidos. De acuerdo con declaraciones atribuidas al general de brigada Brian Filler, subcomandante del grupo operativo de la Frontera Sur del Departamento de Guerra estadounidense, durante septiembre se registraron 378 incursiones de drones en la frontera entre ambos países.

Sin embargo, la preocupación de las autoridades no se limitaría al transporte de estupefacientes o a las labores de vigilancia, sino a la posibilidad de que estas organizaciones incorporen tácticas y conocimientos adquiridos en escenarios de combate para emplear los aparatos con fines ofensivos.

Advierten sobre nuevos riesgos de seguridad

El director del Centro para el Estudio de Conflictos Militares y Políticos, Andréi Klintsevich, explicó que el manejo militar de drones requiere conocimientos especializados sobre comunicaciones, frecuencias, sistemas de navegación, mecanismos de control y adaptación de cargas.

Por su parte, Aleksandr Stepánov, especialista del Instituto de Derecho y Seguridad Nacional de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública, sostuvo que Ucrania estaría funcionando como un espacio de entrenamiento para operadores que posteriormente podrían incorporarse a organizaciones criminales.

Estas afirmaciones forman parte de análisis y declaraciones difundidos por medios rusos, por lo que los señalamientos sobre una cooperación sistemática entre estructuras criminales latinoamericanas y fuerzas ucranianas deben entenderse como acusaciones atribuidas a sus autores, no como hechos plenamente acreditados de manera independiente.

Entre los escenarios de riesgo planteados por los especialistas figura el eventual uso de drones para amenazar instalaciones estratégicas, afectar operaciones aéreas o atacar infraestructura energética. No obstante, el reporte citado no establece que todos estos escenarios se hayan materializado.

Rusia señala presuntos vínculos con redes criminales

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha advertido en distintas ocasiones sobre supuestos vínculos entre organizaciones criminales latinoamericanas y miembros de las fuerzas ucranianas. También afirmó que más de 500 instructores ucranianos habrían llegado a países de América Latina, mientras otros se habrían desplazado a Oriente Medio.

Estas declaraciones se enmarcan en la postura oficial de Moscú respecto al conflicto con Ucrania y no constituyen, por sí mismas, una confirmación independiente de que esos instructores estén colaborando con los cárteles mexicanos.

El caso vuelve a colocar en el centro del debate internacional los riesgos asociados con la proliferación de drones comerciales y militares, así como la posibilidad de que los conocimientos adquiridos en conflictos armados sean aprovechados por organizaciones delictivas.

Para México y Estados Unidos, el desafío consiste en identificar y prevenir el uso ilícito de estas tecnologías, reforzar la cooperación en materia de inteligencia y desarrollar capacidades para detectar e inhibir drones, sin perder de vista que las afirmaciones sobre reclutamiento, entrenamiento y posibles ataques requieren verificación mediante fuentes oficiales y evidencia independiente.

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