Washington y sus aliados concluyeron formalmente la Operación Inherent Resolve, iniciada en 2014. La retirada de tropas y equipo militar marca el fin de la misión de combate internacional y da paso a una nueva etapa de cooperación bilateral en materia de seguridad.

IRAK.- Estados Unidos y sus aliados de la coalición internacional contra el yihadismo anunciaron la conclusión formal de la Operación Inherent Resolve en Irak, poniendo fin a una misión militar que se prolongó durante 12 años y que tuvo como principal objetivo combatir al grupo terrorista Estado Islámico (ISIS).

El Departamento de Guerra estadounidense informó que la decisión se enmarca en el acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en septiembre de 2024, durante la administración del entonces presidente Joe Biden, y responde a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

Como parte de esta transición, las fuerzas estadounidenses comenzaron la retirada de sus tropas y equipos militares de la base aérea de Erbil, en la región del Kurdistán iraquí, con lo que se formaliza el cierre de la misión de combate de la coalición en territorio iraquí.

El repliegue implica transferir la responsabilidad de las operaciones de seguridad a las Fuerzas de Seguridad Iraquíes, incluidas las unidades kurdas Peshmerga. En adelante, la relación militar entre ambos países continuará mediante un esquema de cooperación bilateral ordinaria, sin el despliegue de la coalición bajo el mandato de la operación.

La misión internacional comenzó en 2014, cuando el Estado Islámico amplió su presencia en Irak y Siria, lo que llevó a Washington a encabezar una alianza militar para combatir a la organización y recuperar los territorios que había ocupado.

Sin embargo, la presencia militar estadounidense en Irak se remonta a 2003, cuando Washington encabezó la invasión que derrocó al entonces presidente Saddam Hussein. Las tropas estadounidenses se retiraron en 2011, pero regresaron tres años después, en el marco de la ofensiva contra el Estado Islámico.

En 2020, el Gobierno iraquí solicitó la salida de las fuerzas estadounidenses, luego de una escalada de tensiones entre Washington y Teherán que tuvo como escenario el territorio iraquí. No obstante, fue hasta 2024 cuando ambos gobiernos acordaron un calendario para poner fin a la misión de la coalición.

La retirada representa el cierre de una prolongada intervención militar en la que, de acuerdo con estimaciones citadas por Reuters, alrededor de 4 mil 500 soldados estadounidenses murieron en Irak durante más de dos décadas de operaciones militares. El último fallecimiento reportado ocurrió en julio de 2026.

La salida también ha generado inquietudes entre especialistas y autoridades de seguridad iraquíes, quienes advierten que la reducción del apoyo militar, de inteligencia y vigilancia estadounidense podría facilitar la reorganización de células del Estado Islámico y ampliar la influencia de las milicias respaldadas por Irán.

El retiro se produce en un contexto de cambios en el equilibrio de poder de Oriente Medio y después de más de dos décadas de presencia militar estadounidense en Irak. Aunque concluye la operación de la coalición, Washington mantendrá la posibilidad de cooperar con las autoridades iraquíes en materia de seguridad.

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