Cerca de 400 ejidatarios de la zona de La Puerta Negra, en el ejido José G. Asmitia de la Villa Tamulté de las Sabanas, podrían beneficiarse con la construcción de un camino cosechero de aproximadamente siete kilómetros, cuya primera etapa contempla alrededor de dos kilómetros.

Villahermosa, Tab.— Después de más de 15 años de gestiones ante autoridades federales, estatales y municipales, ejidatarios de la zona de La Puerta Negra, perteneciente al ejido José G. Asmitia (primera dotación), en la Villa Tamulté de las Sabanas, ven una posibilidad de solución a una de sus principales necesidades: contar con un camino en condiciones adecuadas para movilizar personas, animales y productos del campo.

Este martes los representantes de la Gerencia de Responsabilidad Social de Patroleos Mexicanos (Pemex), que encabeza Raúl Ojeda Zubieta, firmaron un acuerdo para el inicio de la obra de impacto social para la zona Yokot´an.

La ejidataria Marina Valencia Velázquez señaló que durante años han solicitado la construcción de esta vía, debido a las dificultades que enfrentan principalmente durante la temporada de lluvias, cuando el camino se convierte en un lodazal y resulta prácticamente intransitable para vehículos pequeños.

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Explicó que las malas condiciones de la vía también complican el traslado de ganado y la salida de las cosechas, situación que afecta directamente a las familias que dependen de la agricultura y la ganadería para obtener ingresos y sostener sus hogares.

“Desde hace mucho tiempo estamos gestionando, aproximadamente como 10 o 15 años, pero metíamos solicitud a todas las autoridades y hace como unos seis años con la presidenta municipal Yolanda Osuna y Pemex; pues ahora nos dijeron que ya hay apertura para este nuevo proyecto de este camino”, expresó.

Valencia Velázquez destacó que los habitantes de la zona han realizado por cuenta propia trabajos para mantener abierto el acceso, delimitando espacios de sus parcelas para permitir el paso de vehículos y facilitar la comunicación entre las comunidades y las áreas productivas.

El proyecto contempla aproximadamente siete kilómetros de camino cosechero, aunque, de acuerdo con la información que han recibido los ejidatarios, la primera etapa podría abarcar alrededor de dos kilómetros.

“Estamos agradecidos, pues ya hay algo, hay una luz, hay algo que vamos ahí encaminando; esperemos que se siga continuando con este camino, que es para el bien de todos”, manifestó.

Beneficio para cientos de familias

La ejidataria estimó que alrededor de 400 familias, entre ejidatarios y pequeños parcelarios, podrían resultar beneficiadas con la obra.

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Precisó que recientemente comenzaron los trabajos de supervisión para determinar hasta dónde llegará la primera etapa del proyecto, por lo que existe expectativa entre los habitantes de que posteriormente pueda completarse el tramo restante.

La importancia del camino no se limita al traslado de personas. En esta zona se desarrollan actividades agrícolas y ganaderas, además de que algunos productores participan en programas como Sembrando Vida, por lo que contar con una vía transitable permitiría facilitar el movimiento de insumos y productos.

Para las familias, la obra representa también una posibilidad de reducir las dificultades que enfrentan durante las lluvias, cuando las condiciones del terreno pueden aislar parcialmente las parcelas y dificultar la salida de la producción.

El camino y la seguridad del ganado

Respecto al problema del abigeato, Valencia Velázquez indicó que durante las temporadas de sequía pequeños ganaderos trasladan sus animales hacia esta zona baja para aprovechar los pastizales disponibles.

Señaló que hasta ahora solamente tienen conocimiento de un caso que se encuentra en manos de las autoridades, y afirmó que los propios habitantes mantienen comunicación para prevenir nuevos incidentes.

“Afortunadamente aquí nos cuidamos unos a otros; si alguien salió su ganado, avisamos con tiempo”, puntualizó.

Con la supervisión de la zona y el inicio de los trabajos proyectados, los habitantes de La Puerta Negra esperan que la primera etapa del camino sea el comienzo de una solución definitiva a una demanda que, aseguran, han planteado durante más de una década.

Para las aproximadamente 400 familias vinculadas a estas tierras, mejorar el acceso significa más que facilitar el tránsito: representa contar con mejores condiciones para trabajar sus parcelas, movilizar sus animales y sacar sus cosechas, actividades de las que depende buena parte de la economía familiar de la comunidad.

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