Teherán confirmó un ataque contra una base estadounidense en Kuwait y advirtió que cualquier nueva agresión contra sus activos podría desencadenar ataques contra instalaciones energéticas vinculadas con Estados Unidos.

TEHERÁN.- La tensión entre Irán y Estados Unidos aumentó luego de que medios iraníes difundieran imágenes satelitales que mostrarían los daños ocasionados por un ataque contra la base aérea de Ali Al Salem, en Kuwait, donde, según el reporte, dos edificios utilizados por militares estadounidenses habrían quedado destruidos.

Las imágenes fueron difundidas por el sitio de análisis Sour Atlas y retomadas por medios iraníes. Teherán confirmó el ataque contra la instalación militar y lo presentó como una respuesta a un bombardeo estadounidense contra una boda civil, que habría dejado personas muertas y heridas.

En medio de la escalada, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó una advertencia directa a Washington y aseguró que cualquier ataque contra activos iraníes provocaría represalias contra infraestructura petrolera y gasífera estadounidense.

Ghalibaf afirmó que la infraestructura energética vinculada con Estados Unidos en la región es extensa, accesible y vulnerable, y sostuvo que las empresas estadounidenses que operan en aguas e instalaciones de la zona también podrían quedar expuestas ante una eventual escalada militar.

El dirigente iraní aseguró además que su país ya ha demostrado capacidad para responder contra instalaciones militares estadounidenses en la región y acompañó su mensaje con una imagen relacionada con refinerías y una advertencia sobre el posible impacto económico de una nueva confrontación.

La declaración se produjo después de que el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtiera a Teherán que Washington respondería con la destrucción sistemática de la flota mercante iraní si las Fuerzas Armadas de la República Islámica atacan a la Armada estadounidense.

Irán advierte a Corea del Sur

La tensión también se extendió al estrecho de Ormuz, luego de que surgieran reportes sobre un posible despliegue militar de Corea del Sur para contribuir a garantizar la navegación en esta estratégica vía marítima.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, expresó que Teherán valora sus relaciones de amistad con Corea del Sur, pero advirtió que cualquier presencia militar o participación de Seúl en operaciones en el golfo Pérsico o el estrecho de Ormuz sería considerada por Irán como un “apoyo directo” a Estados Unidos.

Baghaei advirtió que una participación surcoreana tendría “graves consecuencias” y pidió a Seúl no ceder ante las presiones de Washington ni involucrarse en acciones que, desde la perspectiva iraní, contribuirían a la escalada del conflicto.

Por su parte, un funcionario de la Presidencia surcoreana señaló que Seúl analiza realizar contribuciones militares destinadas a garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, aunque aclaró que todavía no existe una decisión definitiva.

La posible participación, según lo planteado por las autoridades surcoreanas, podría incluir fuerzas no combatientes y unidades de búsqueda y rescate.

Este lunes, la portavoz del Ministerio de Defensa de Corea del Sur, Chung Bin-na, reiteró que no se ha tomado ninguna decisión concreta y señaló que el Gobierno mantiene conversaciones con la comunidad internacional, incluido Estados Unidos, para determinar cómo contribuir a la restauración de la navegación y a la paz y estabilidad en Medio Oriente.

Las negociaciones ocurren mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene presión sobre sus aliados para que respalden los esfuerzos de Washington en el conflicto con Irán, en un escenario marcado por amenazas de represalias y el riesgo de una mayor expansión de las hostilidades en la región.

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