Eyal Zamir reconoció que las Fuerzas de Defensa de Israel enfrentan restricciones financieras mientras mantienen operaciones en múltiples frentes.
ISRAEL.- El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, advirtió este jueves que el Ejército enfrenta insuficiencia presupuestaria, una situación que, según afirmó, está afectando su preparación para el combate mientras mantiene operaciones en distintos frentes.
Durante una evaluación de la situación militar, Zamir señaló que las FDI atraviesan un desafío relacionado con su presupuesto y que la falta de recursos financieros representa una dificultad adicional para las fuerzas y su personal.
“En un momento en que las FDI y su personal operan en todos los frentes, debemos lidiar con la falta de fondos”, afirmó el jefe militar, al reconocer que esta situación perjudica la preparación de las fuerzas israelíes.
Zamir sostuvo que la prioridad del Ejército continúa siendo la seguridad del Estado de Israel y aseguró que las decisiones militares estarán guiadas exclusivamente por ese objetivo.
“Defendemos la seguridad del Estado de Israel; esa es la única consideración que nos guía”, declaró, al tiempo que advirtió que las fuerzas no permitirán que factores externos desvíen su atención o afecten su capacidad operativa.

Advierten desafíos militares
El jefe del Estado Mayor también reconoció que las FDI tienen “muchos desafíos por delante”, en un contexto marcado por operaciones simultáneas y una elevada demanda de recursos militares.
La advertencia sobre las limitaciones presupuestarias se produce mientras Israel mantiene actividad militar en distintos escenarios regionales, lo que incrementa las necesidades de personal, equipamiento y financiamiento para sostener sus operaciones y conservar su capacidad de respuesta.
Zamir insistió en que, pese a las dificultades financieras y operativas, la institución militar debe mantener su preparación para hacer frente a las amenazas que considere prioritarias para la seguridad nacional.
Sus declaraciones ponen de manifiesto la presión que las operaciones prolongadas ejercen sobre las capacidades y recursos de las FDI, al tiempo que el alto mando israelí reconoce que deberá enfrentar nuevos retos en los próximos meses.


