La falta de lluvias y las temperaturas extremas han reducido los pastizales y las cosechas, encareciendo los piensos y afectando la producción ganadera, agrícola y energética en distintos países de Europa.
MUNDO.- La sequía severa que afecta a amplias regiones de Europa ha obligado a los ganaderos a recurrir a sus reservas de piensos mucho antes de lo habitual, debido al deterioro de los pastizales y a la escasez de alimentos para el ganado, informó este jueves el medio europeo Euractiv.
De acuerdo con datos oficiales, alrededor del 38 por ciento del territorio de la Unión Europea (UE) registró condiciones de sequía durante este verano. Del total afectado, 14.8 por ciento corresponde a tierras de cultivo y 14.5 por ciento a zonas forestales, lo que evidencia el impacto generalizado del fenómeno climático.
La falta de lluvias y las altas temperaturas han reducido la disponibilidad de pastos, especialmente en regiones de Europa Occidental y Central. Esta situación ha obligado a los productores pecuarios a utilizar anticipadamente sus reservas de alimento, mientras que las malas cosechas han limitado las fuentes alternativas de piensos y provocado un aumento en sus costos.

El impacto también alcanza a cultivos estratégicos como el maíz y el girasol, además de sectores como la producción de aceite de oliva y vino. Francia, uno de los principales productores europeos de maíz, se encamina este año hacia la cosecha más baja desde 1980, como consecuencia de las condiciones meteorológicas adversas.
Europa enfrenta además una intensa ola de calor, con temperaturas superiores a los 40 grados Celsius en varios países. La combinación de calor extremo, sequía e incendios forestales ha generado afectaciones económicas y alterado actividades cotidianas en distintas regiones.
El descenso en los niveles de ríos como el Danubio también representa un riesgo para el transporte y el suministro energético. Las bajas condiciones hídricas han generado alertas ante posibles problemas logísticos y energéticos, mientras que algunos países se han visto obligados a reducir o detener temporalmente el funcionamiento de reactores en centrales eléctricas debido a las condiciones ambientales.
El panorama refleja cómo los fenómenos climáticos extremos están ejerciendo presión simultánea sobre la producción agropecuaria, el suministro de alimentos, el transporte y la generación de energía, elevando los costos y aumentando la vulnerabilidad de diversos sectores de la economía europea.


